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viernes, 14 de enero de 2022

Subtriturados. Carlos Marcos

letraducciones, margemdapalavra, quecirculelapalabra, subtriturados No hay comentarios


 







Desde que me cortaron la lengua, otra lengua, no sé, funciona continuamente en mi cerebro, algo habla, o alguien, que de pronto se calla y luego todo vuelve a comenzar.

                    Albert Camus – El renegado o un espíritu confundido [1].

 

Las palabras en el cine, el texto y el subtexto en las películas me han resultado siempre una especie de reverso de la vida. Sin embargo, infinidad de veces, la vida me recuerda hasta qué punto el arte se alimenta de una misma trama narrativa, de un mismo lenguaje y hasta la vida misma que —otra infinidad de veces— solicita subtitulados.

El “subtitulado cinematográfico” surge con la llegada del cine sonoro en 1927 con el objetivo de ofrecer un “pasaje entre lenguas” y permitir al mismo tiempo la audición de la voz de los actores.

Desde un comienzo los “intertítulos” constituyeron un recurso de primer orden en el cine mudo, donde fueron profusamente utilizados para transcribir los diálogos. El “doblaje” es una alternativa contemporánea al subtitulado, ya que la invención se remonta al año 1928 y se atribuye a Edwin Hopkins y a Jacob Karol. The Night Flyer fue la primera película de la historia en ser doblada a varios idiomas.

Sobre todo, al comienzo de la historia del cine, en muchísimos casos el trabajo de traducción no fue reconocido en los créditos. Eso cambió un poco debido a la profesionalización y la sindicalización. Sin embargo, en la actualidad existen colectivos que comparten y difunden las traducciones y los subtítulos de películas, sobre todo de aquellos filmes que no responden a grandes empresas o no pertenecen a los idiomas dominantes.

Intertítulo, doblaje y subtitulado se revelan así, como la tarea siempre inextinguible de los babelianos traductores de películas y herramienta fundamental para los cinéfilos y amantes del sétimo arte.

“Subtriturar” se trataría de un capricho de lectura algo extraño, se trataría de la excentricidad de “triturar los subtítulos” de un film —recortando un fragmento de diálogos, a veces imposibles— como quién contempla el boquete por donde surge un río de aguas en deshielo y desciende hacia terrenos esponjosos. Se trataría, finalmente, de la ridiculez del dios bestial y tranquilizador de la lectura, la escritura y el pasaje de lenguas.

No tengo idea si esta tarea de cortar y recortar traducciones de diálogos de películas es de utilidad para alguien. Quizás sea de una inutilidad mayúscula o de una eficacia nula. Pero la lectura y la ociosidad siempre han sido oficios difíciles.



[1] Albert Camus. El renegado o un espíritu confundido. En: El exilio y el reino. Buenos Aires: Losada, 1963. pág. 32.


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miércoles, 17 de noviembre de 2021

Ahi viene Lacan. Relatos para una historia de la Reunión Lacanoamericana de Psicoanálisis

Lacanoamericana, letraducciones, psicoanálisis, publicaciones, quecirculelapalabra No hay comentarios

La Reunión Lacanoamericana de Psicoanálisis nace a mediados de los años 80, en el seno de las distintas comunidades e instituciones lacanianas del momento, en el marco de las recuperadas democracias latinoamericanas y con el espíritu de la única visita de Jacques Lacan al territorio. Con el significante con el que Lacan nominara a quienes su presencia no hizo de pantalla, surge como una creación que trazará, en el tiempo, las líneas de un verdadero intercambio de saber y de experiencias, de teoría y de clínica, de producción y transmisión. Hemos tratado de recuperar buena parte de los testimonios, las peripecias y el esmero con que se gestó y se lleva adelante la Lacano, cada dos años en diferentes ciudades de Latinoamérica, para poder pensar y repensar los movimientos en la historia del psicoanálisis en la huella singular de un destino siempre difícil.

Ahí viene Lacan. Relatos para una historia de la Reunión Lacanoamericana de Psicoanálisis es el intento de historizar un invento, un descubrimiento, una creación muy querida, en la voz de sus protagonistas.

El 15 de diciembre a las 20 hs presentaremos este nuevo libro, poniendo en acto la modalidad que se juega en la Lacano, 14 presentadores tendrán el mismo tiempo para hablar, dándole la palabra al que sigue.

Ahí viene Lacan. Relatos para una historia de la Reunión Lacanoamericana de Psicoanálisis, un libro en transferencia. Un libro lacanoamericano.

Horacio Gómez, Carlos Marcos, María Teresita Pullol.

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jueves, 24 de junio de 2021

(Des)encuentro Traducir en la Tragedia

(des)encuentro, letraducciones, quecirculelapalabra, tragedia No hay comentarios


 

La tragedia y el mito en psicoanálisis, serán la posibilidad de dialogar con nuestros invitados:
Esteban Bieda, traductor de la última versión teatral de Edipo, puesta en escena en Teatro Cervantes.
Carlos Bembibre, psicoanalista, actor, con su experiencia en la traducción de Medea y Lisistrata.
Luiz-Olyntho Telles da Silva, psicoanalista, escritor, lector, nos hablará sobre El engaño de Edipo.
Adriana Rey nos traerá la traducción gráfica de los mitos en las ilustraciones de @kikayer
Con esta megaproducción los esperamos, via Zoom, el Sábado 26 de junio a las 11hs (arg).
Actividad sin arancelar.
Inscripciones: letraducciones@yahoo.com
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jueves, 3 de junio de 2021

Trágico Cotidiano. Luiz-Olyntho Telles da Silva

letraducciones, portugués, quecirculelapalabra, tragedia No hay comentarios

 





Lo que no has tomado en el instante fugitivo, Ninguna eternidad te lo devolverá nunca

(SCHILLER, Poesias.)

 

¿Qué puede hacer un ciudadano por su polis, por su país, por su mundo?

Agamenon está estacionado con su flota listo para partir contra Troya en defensa de su Grecia, pero no hay viento que infle las velas de sus naves. Calcas, el adivino, le informa que es preciso sacrificar a su hija Ifigenia para que la vengativa diosa Artemisa le conceda la fuerza necesaria.

Contrariando el deseo de la esposa, Clitemnestra, que hace de todo para disuadirlo, Agamenon se prepara para inmolar a Ifigenia, que, luego de haberse desesperado ante la muerte indeseable, rápidamente cambia de opinión ofreciendo voluntariamente su sacrificio para la victoria de Grecia. Ya no es posible tolerar más que los troyanos sigan secuestrando a las mujeres griegas! dice Ifigenia. Clitemnestra, inconforme con el sacrificio, trama con Egisto (su amante) y cuando el marido vuelve a casa, victorioso, ella lo mata.

Homero, en su Ilíada, nos da una notable y clásica descripción de esa guerra inolvidable.

Eurípides, con Ifigenia en Áulide, entra en los detalles íntimos de esa familia: Agamenon es hermano de Menelao, cuya esposa, Helena, fuera raptada –no a disgusto-, por el troyano Paris. Agamenon, a su vez, también había forzado a Clitemnestra a casarse con él.

Marco Fronchetti, con su obra Tragikós (Trágico) – puesta en escena por el grupo Teatro de Ensaio –, muestra maravillosamente la tragedia, llevando la saga de esa familia hasta la consumación de la venganza de Clitemnestra con el asesinato de Agamenon –según la visión de Esquilo en la obra homónima.

La contribución de Marco Fronchetti aparece a través de una dirección clara: lo trágico está siempre; como insinua la banda sonora de Valéria Lima, lo trágico forma parte de nuestro cotidiano. Con el diseño sutil y bien cortado de Rosangela Cortinhas, una vez pasado el impacto del escenario -del cual diría espartano si no se tratara de la defensa de Atenas-, observamos que el atuendo de los actores es el mismo que el nuestro de todos los días. Agamenon viste el mismo saco y el mismo  pantalón gastados que un trabajador común. Soldado es el que trabaja diariamente en esto que los americanos llamaron struggle for life, la lucha por la vida. Egisto, el traidor -sobrino del padre de Agamenon, Atreo-, e hijo de Tiestes, que lo tuvo por medio de un incesto con la propia hija como fórmula para vengarse del hermano que había cocinado a sus hijos, viste un smoking. Ulises usa unas rodilleras de skate. La tragedia ya no está restringida al conflicto entre Atenas y Troya. Nos  toma a todos, todos los días.

Agamenon sacrifica a su hija con la intención de... Tiestes estupra a su hija con la intención de...Mandamos a nuestros hijos a la guerra con la intención de…! Y los hijos muchas veces dan la vida a los padres, al país, orgullosos, como si la muerte valiera más que la vida. Los motivos que mueven a Atenas contra Troya son personales, envidias, celos, frustraciones que parecen menores frente al heroísmo y la bravía de los inocentes, si inocentes hubiera. La venganza, tentativa frustrada de elaboración, cuando no se toma la necesaria distancia crítica - como decían As Cobras,[1] de nostálgicos recuerdos, de L. F. Verissimo -, solamente alcanza las vetas de la repetición especular de lo mismo, mediante la identificación con el perseguidor. Pero si alguien dice algo que parezca ser verdad es tratado como una Casandra que no merece crédito. Héctor, el enemigo honrado, intrépido, viril, equilibrado y tierno, modelo de coraje y también de esposo y padre, dosificado por un notable fair-play, es muerto y asesinado por el pélida Aquiles: muerto porque defendía su Troya y asesinado porque tuvo la osadía de matar a Patroclos, que amaba a Aquiles.

¿Qué hacer cuando los dioses parecen tener sus preferencias y proteger a unos en detrimento de otros? ¿Someterse al destino escrito, desde siempre, en las estrellas? ¿Interrumpir esa repetición, cuyo camino lleva siempre a lo mismo? La consternación de Agamenon es clara: después de haber sido convencido por Menelao de sacrificar a su hija, aún titubea y busca retroceder, pero ya no puede! La tenacidad de su hermano y los ojos ávidos de sangre de la tropa no se lo permiten. Su estructura, prisionera de la mirada del Otro, no le proporciona la distancia crítica necesaria para tolerar la diferencia de una marcha en otro ritmo, en otra dirección.

En cada momento de la vida, de un modo o de otro, tenemos que defender nuestra Grecia y, en esos momentos, tenemos siempre la mirada del Ágora sobre nosotros. Retomar la historia desde un nuevo ángulo, como hace Marco Fronchetti, puede ser la contribución de un ciudadano.



[1] - Crees que la lombriz es asquerosa? - No. – Lombriz es un ser inferior? – De ninguna manera. – Y qué  es lo que le falta a la lombriz? - Nada! - ... – Bueno, tal vez un cierto distanciamiento crítico. (L. F. VERISSIMO, As Cobras.) (traducción libre para el presente texto)

Ilustración: @kikayer


 


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lunes, 7 de septiembre de 2020

Un cuerpo: entre la escena y el mundo. Leonardo Beni Tkacz

portugués, psicoanálisis, quecirculelapalabra No hay comentarios

                                                                     


    

 

Introduzco este trabajo, con una experiencia que me ocurrió, en ocasión del Congreso Internacional sobre la Angustia (2009), evento en el cual me acerqué por primera vez a APPOA. Llegué a Porto Alegre, muy justo sobre la hora, la conferencia de apertura ya había comenzado. Entré atrasado y, por algunos instantes fugitivos, fui tomado por una turbación del espacio y del tiempo, como si estuviese en otro lugar, diría un lugar familiar: algo había retornado a mi memoria. En aquel instante un joven estaba haciendo una pregunta al conferencista, y fui capturado por el símbolo de su remera, que representaba un movimiento juvenil sionista, lo que me remitió a la época en la que yo militaba en otro movimiento sionista socialista. En ese desplazamiento, se mezclaban escenas de las asambleas generales, y de las discusiones sobre los rumbos que el movimiento podría asumir al final de la dictadura militar - además, por supuesto, de los restos de memoria de los amores no correspondidos y de aquellos imaginariamente vividos, de los deseos por las jóvenes considerados imposibles-; en fin, fui tomado por una fuerte emoción.

De manera obviamente inconclusa, podría decir que en un instante fugitivo, un sujeto dividido sería remitido a significantes que encontrarían un enlace entre identidad de percepción e identidad del pensamiento, lo que posibilitaría no sólo la rememoración, sino algo de lo irrepresentable, del irreductible mundo de los objetos, sin lo que no podrían ser contorneados por algún montaje pulsional. Por lo tanto, esa experiencia subjetiva ilustraría una de las formaciones del inconsciente, o sea, por medio de ese acto fallado un sujeto dividido permanece en alguna escena en el campo del Otro, lo que, si se fuese escuchado en un análisis, podría seguir alguna trayectoria. Lo que se plantea en cuestión, en este trabajo que les presento, es el alcance posible de un análisis, cuando un sujeto que habita un cuerpo se sitúa entre permanecer en la Otra escena, incluso para repetir el encuentro faltante, como en el acting out, y la inminencia de evadirse al mundo, identificándose al objeto a, en el pasaje al acto. En ese sentido, ¿qué en la transferencia permitiría o no a un sujeto reencontrar alguna red significante que lo reposicionara en su fantasma?

Los términos escena y mundo son tratados por Lacan en el Seminario de la Angustia ([1962-63] 2005), sobre todo para diferenciar el acting out del pasaje al acto. Así, escena y mundo son términos que se sitúan como dos registros; en la escena, el sujeto tiene que constituirse en una ficción, "como portador del habla" (Lacan, 2005, p.130); en el mundo, el lugar donde el real se comprime, donde originalmente los objetos están perdidos. De modo que en la metáfora del espejo, el marco de la fantasía serían, entonces, los bordes que permitirían a un sujeto barrado reencontrar el objeto como causa del deseo, reencontrar objetos cesibles regulados por el principio del placer. Lo que la clínica presenta en la particularidad de la escucha, son decires que muchas veces sitúan al sujeto en el extremo del embarazo de la angustia, en el casi borrado de la barra, lo que lo hace actuar fuera de la escena, en el pasaje al acto, cae en el mundo de los objetos, como si reencontrase al sujeto mítico.

Hay, en otros decires, algún atajo pulsional en el cual el sujeto todavía encuentra significantes que le permiten marginar la escena, aunque éstos lo lleven a un actuar repetitivo hacia el horizonte del goce, en una incansable escena de servidumbre frente al Otro, aqui el acting como un síntoma.

El título de este trabajo, "Un cuerpo: entre la escena y el mundo", parte de un enunciado de una analizante que dice: "Cuando estoy en el subte, pienso en sobrepasar la línea amarilla y tirarme en los carriles." Durante la conducción del tratamiento, se cuestionaba si su análisis podría ordenar algunos significantes en la "línea amarilla" que pudieran ser inscriptos, o mejor, reinscriptos en alguna red significante, a fin de que permaneciera en alguna escena y no cayera para el mundo, ya que en su ficción ocurrieron desbordes en los bordes del cuerpo.

En otro pasaje del Seminario de la Angustia, Lacan lanza una afirmación interesante, pues avanza en lo que designa escena y mundo, colocándolos en un orden, distinguiéndolos de forma radical, él dice: "Ahora, la dimensión de la escena, en su separación del lugar –mundano o no-, en el que se encuentra el espectador, está ahí para ilustrar a nuestros ojos la distinción radical entre el mundo y ese lugar donde las cosas, aunque sean las cosas del mundo, vienen a decirse. Todas las cosas del mundo vienen a poner en escena, según las leyes del significante, leyes que en modo alguno podemos tomar de inmediato como homogéneas a las del mundo "(Lacan, 2005, p.42). Más adelante, él afirma: "Por lo tanto, primer tiempo, el mundo. Segundo tiempo, el escenario (escena) en que hacemos el montaje de ese mundo. El escenario (escena) es la dimensión de la historia "(Lacan, 2005, p.43). Vamos a esta.

En el mundo de los restos familiares, la analizante narra lo que podría ser considerada una historia mítica relacionada con su nacimiento. Durante el embarazo, su madre deseaba un niño, pero nace la analizante, lo que hizo estallar una "depresión posparto", la madre necesitó ser internada. Antes de eso, había elegido el nombre de la hija, Geni. Un nombre que homenajearía al hombre de quien había estado enamorada. El marido, a su vez, sabiendo de esa historia, comete un acto de venganza, registra la niña con otro nombre, Genilda. Este acto permaneció oculto durante los primeros siete años de vida de la niña, período en que ella vivió con los abuelos paternos.

En esta historia mítica, se va constituyendo una enunciación en la que el Otro demandaba el nacimiento de un niño, sin embargo nace una niña, aun así un significante de su deseo fue inscripto. Durante los primeros siete años de su vida, la analizante se reconocía y era reconocida por Geni, el cual no había sido abandonado por algunos familiares cuando supieron del nombre registrado en el padrón. Lo que permanecía no dicho era la razón por la cual su madre escogió el nombre Geni. En ese momento del análisis pregunto: "¿Cómo quisiera ser llamada?" Ella dijo que prefería ser llamada Genilda, aunque repercutiese la manera cariñosa por la cual sus abuelos paternos la llamaban Geni. Intervine: "Entonces, ¿por qué no ser llamada Geni"? La analizante completó: "Todo lo que viene de ella (madre), quiero que desaparezca".

¿Sería posible borrar los vestigios de las nominaciones, siendo éstas inscriptas a escondidas? ¿Cuáles son los desdoblamientos de eso? Algunas llaves discursivas fueron engendradas. Destacamos dos para encaminar las cuestiones de ese artículo: la primera, la clave discursiva de las nominaciones y acting out, la segunda, la clave discursiva de una escena traumática. Vamos a la primera.

Después de vivir con los abuelos paternos, Genilda, a los siete años, va a vivir en la casa de los padres, y allí se hospedaba un primo de su madre, considerado un hombre del "universo de las letras", según la analizante. Lo que no sabían es que él abusaba sexualmente de la niña.

La niña no podía contar, pues nadie iría a creerle. Para que algo no quedara escondido, sin palabras, encontró una estrategia, dibujaba cachorros lastimados por sus animales genitores y los dispersaba[1] por la casa, a fin de que su madre pudiera leerlos, pero eso nunca sucedió. Los dibujos permanecieron como jeroglíficos que no pudieron ser decodificados por el Otro. En la alfabetización, la analizante no diferenciaba la sonoridad de algunas letras, dificultando la escritura y la lectura, más tarde se constató dislexia. Aún permanecía en el límite de la escena, aunque muy cerca de evadirse al mundo de los objetos.

En el análisis, ella contó algo que nombró como un actuar compulsivo: robaba libros en las librerías. El acting out se realizaba a partir de un guión: observaba el movimiento de los funcionarios de las librerías, retiraba el código de barras del libro y lo pasaba por el detector ubicado en las puertas sin que la alarma tocara. Ella dijo, "No seré agarrada", afirmando en un tono desafiante. Intervine "¿No será agarrada? ¿Por quién?".

Freud, en el texto "La negación" ([1925] 2014), dice que "la negación es el modo de tomar conocimiento de lo reprimido; en realidad ya es un Aufhebung[2] de la represión, pero no la aceptación de lo reprimido "(Freud, 2014, p.20 / 21). Por lo tanto, en la enunciación "No seré agarrada", dicha en análisis repetidamente, se afirmaba lo inverso, demandaría ser atrapada. En el desafío a la ley, ¿invocaría a un padre? ¿De la misma forma que lo invocaría en la enunciación, "Cuando estoy en el metro, pienso en sobrepasar la línea amarilla y tirarme en los carriles", dicha al inicio de su análisis? Un padre que pudiera insertarla en otra escena, por ejemplo, en algún lugar discursivo en el "universo de las letras", como si un código de barras borrado se transformara en significantes e hiciera borde al goce del Otro.

Genilda casi no leía los libros robados, permanecían como jeroglíficos sin ser descifrados. En varios momentos, decía: "Mi madre era una lectora voraz, eso es confuso para mí, no puedo disfrutar de las cosas que le gustaban." Intervine: "¿Por qué no?" Lo que se mostró en el transcurso del tiempo fue que la analizante había decidido donar algunos libros. El lugar elegido fue la biblioteca de la ciudad de origen de los abuelos paternos, no por casualidad, pues fue su abuela quien la introdujo en el universo de la literatura infantil.

Había otra llave discursiva contigua a esa, que se refiere a la escena traumática, cuyo irrepresentable insistía en llevar el cuerpo a un más allá del principio del placer, en el pasaje al acto.

Ella se prostituyó en una casa sadomasoquista, escogió un nombre para su personaje, utilizaba una máscara, consumía cocaína, alternaba entre la posición de dominación y la de dominada en el juego sexual. En la de dominación, superaba frecuentemente el límite de los cuerpos dominados, los hacía sangrar, teniendo que ser contenida por la encargada del lugar. Ella decía: "Veía en el rostro de aquellos hombres el rostro de mi primo". La intervención de la empleada impedía el pasaje al acto, como si en la mirada del Otro algún significante paterno interdictara el goce. Un acto que recubriría el objeto a, despegando la superposición de las imágenes, lo que haría relanzarla a alguna escena.

Si aquí la interdicción de la encargada tenía como efecto impedir el pasaje al acto, despegando la superposición de imágenes, por la noche, antes de dormir, realizaba un ritual protector, según ella, para que el primo ya fallecido no entrara a la habitación. La analizante afirmaba: "¿Cómo puedo tener miedo, si está muerto?" El ritual se daba de la siguiente manera: ella desparramaba despertadores por la habitación, a fin de que cada uno tocase cada dos horas; botellas vacías se colocaban en fila en la puerta; la lámpara permanecía encendida. Un ritual que se establecía en un intento de evitar el retorno del objeto a en lo real, en el extremo de la angustia. Cuando el real se comprimía y la angustia se volvía insoportable, ella salía de la casa y caminaba hasta un viaducto distante de su calle, permanecía algún tiempo parada, pensando en tirarse. Según la analizante, había un pensamiento que a veces retornaba a la memoria, éste relacionado con la abuela paterna, que decía: "Si hicieras algo mal, no podrás mirarte en el espejo". Por más paradójico que el enunciado sea, eso la calmaba, como si algún marco del espejo pudiera reencontrar una red significante.

Después, la analizante comenzó a quejarse de dolores intensos por el cuerpo, pasó a frecuentar menos la casa de prostitución. Un hecho nuevo fue dicho, durante algunos años escribió historias y, a pesar de la dislexia, las vendía a autores de libros que necesitaban ideas nuevas. Sin embargo, interrumpió esa actividad, sin dejar de escribir sus textos, los cuales quedaban escondidos en un cajón. Combinamos que podría traerlos para ser leídos en la sesión. Así fue hecho algunas veces. En un momento dado, la analizante dijo: "Los libros son partes de mi cuerpo."

Poco antes de dejar el análisis, narró una escena que nunca había contado, pues la quería borrar de la memoria: dos tías conversaban y, en una oportunidad, una de ellas recordó la historia de cuando, aún niña, la madre de la analizante había sufrido abuso sexual, la niña intentó contar, pero nadie le creyó. Luego de pasados algunos años se comprobó el acto, algo pudo ser leído.

Para concluir, retomo el Seminario de la Angustia, en un punto en que Lacan reafirma lo que él llamó la dimensión temporal de la angustia y la dimensión temporal del análisis. Él comienza diciendo que el deseo del Otro es el de cuestionar la raíz misma del deseo, como a, como causa de ese deseo, y no como objeto. Él dice: "Esa dimensión temporal es la del análisis" (Lacan, 2005, p.169). A continuación, Lacan afirma: "Es por el hecho de que el deseo del analista suscita en mí la dimensión de la expectativa que estoy atrapado en la eficacia del análisis. Me gustaría mucho que él me viera como esto o aquello, que hiciera de mí un objeto "(Lacan, 2005, p.169).

Este recorrido analítico caminó hasta donde pudo, en un intento de situar en la "línea amarilla" (escena del subte) un lugar en que, en la transferencia, la dimensión temporal de la angustia no decidiera por la identificación del sujeto al objeto a, desprendiéndose hacia el mundo, sino permaneciendo en alguna escena en la dimensión temporal del deseo, en busca del objeto en cuanto causa. En aquella línea tenue, un cuerpo entre la escena y el mundo, algunas redes significativas pudieron situarse, lo que no quiere decir que cesara la repetición discursiva, pero hubo una experiencia, en el análisis, por la cual al menos una vez algunos rasgos borrados llevaron a un sujeto hablante a reencontrar algún punto límite.


REFERENCIAS

FREUD Sigmund. A Negação [1925]. São Paulo: Cosac Naify, 2014.

LACAN J. Introdução ao comentário de Jean Hyppolite sobre a Verneinung de Freud [1954]. In:______. Escritos. Rio de Janeiro: Jorge Zahar Editor, 1998.

______ Resposta ao comentário de Jean Hyppolite sobre a Verneinug de Freud [1954]. In:______. Escritos. Rio de Janeiro: Jorge Zahar Editor, 1998.

______. Apêndice falado sobre a Verneinung de Freud, por Jean Hyppolite [1954]. In:______. Escritos. Rio de Janeiro: Jorge Zahar Editor, 1998.

_______. O seminário, livro 10: a angústia [1962-63]. Rio de Janeiro: Jorge Zahar Editor, 2005.

_______. O seminário, livro 11: os quatro conceitos fundamentais da psicanálise [1964]. Rio de Janeiro: Jorge Zahar Editor, 1985.



[1] Juego de palabras en el original: espalhava (desparramaba) y espelhava (espejaba).

[2] Jean Hyppolite comenta, en uno de los seminarios de Lacan sobre la Verneinung de Freud, que la Aufhebung es la palabra dialéctica de Hegel, que al mismo tiempo quiere decir negar, suprimir y conservar, y, en el fondo, suspender.


Para comunicarse con el autor:   leotkacz57@gmail.com


Traducción del portugués: MTeresita Pullol.Letraducciones

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domingo, 6 de septiembre de 2020

Análisis figurable y desfigurable. R Horacio Gomez

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                    Como analista, en mi trabajo, traduzco. De diversas formas. Traducir, trocar, trasponer, trasvasar, transcribir, convertir, desplazar, alterar, sustituir, permutar, trasmudar y así sucesivamente la lista de verbos continúa. Tantos verbos empleados por el mismo Freud y algunas variantes de los mismos preferidas o descartadas por los traductores de su obra. Específicamente en El análisis de los sueños surge el término "figurar". Figurar y desfigurar implican dar figurabilidad o quitarla. Lo figural es lo susceptible de figuración. Un trueque que facilita el trabajo del sueño. Una expresión figural es para Freud concreta mientras que —llamativamente— a una expresión abstracta la llama "incolora". Una remodelación de la lengua en juego en la que —la mayor parte de las veces, es decir no siempre— se trata de imágenes visuales. ¿Será cuestión de colorear los pensamientos?

Trasponer pensamientos en imágenes facilita el trabajo analítico. Si esto es así, la cultura actual, impregnada de imágenes visuales, ¿nos facilita o nos entorpece el trabajo analítico? ¿Podemos figurar con los oídos un sonido o un ruido, o remodelar un aroma o una superficie rugosa? Un olor o un perfume suelen evocarnos una escena completa en cuestión de segundos. Por otro lado, a una expresión incolora podríamos darle matices, aclararla, oscurecerla o hacerla más nítida. Freud mismo habla de la nitidez de algunos de sus sueños, como si fuera necesario regular una lente. También recuerdo que en otro texto acuñó la frase "colorear afectivamente".

Como analista, me percato de hecho, que trabajo cada vez más con imágenes. Quizás el desafío sea seleccionar —como cuando interpretamos un sueño— cuáles son los medios de figuración facilitados para cada sujeto o —asimismo— qué especie del objeto a está en juego en un momento del análisis: seleccionar visualmente a nivel escópico o escoger sonidos a nivel invocante.

En algunas ocasiones se me figura una imagen mientras escucho a un sujeto hablar en la sesión. Cuando esto ocurre trato de “apalabrarla” de la forma más fiel posible, como si describiera un cuadro, y entonces aporto una figurabilidad como analista a ese sujeto en análisis, o dibujo un trazo en el lienzo en blanco ante un niño para despertar un grafismo dormido o congelado. Suele funcionar. Ante un joven que estaba configurando una fobia y que se quejaba porque enrojecía rápidamente ante las personas, por lo cual terminaba comiéndose sus palabras, me sorprendo un día diciendo: "Hoy pudiste hablar de tu cuerpo y ya no te pusiste rojo". Se trataba —afortunadamente— de un análisis “cara a cara” que me permitía ver las tonalidades de sus rubores.

En otras oportunidades mi trabajo se bloqueó al dejarme influir por alguna imagen negativa de un analizante determinado. Esa imagen no me permitía operar hasta que pude descifrar la dificultad en mi análisis o en una supervisión. Ahí fue necesario quitar figurabilidad pues aparecía como resistencia del analista. Por ejemplo, la imagen perturbadora de un hombre que entraba llorando y se derrumbaba en el diván, se me aparecía una y otra vez, repetidamente, hasta que me percaté que esa imagen, fijada en mi mente, me impedía escuchar el sufrimiento por el que él consultaba.

Los grafismos de los niños nos aportan un material increíble, un vaivén que navega de pensamientos a imágenes, de imágenes a pensamientos y así sucesivamente, con intercalaciones lúdicas, sonoras, táctiles y hasta gustativas. Considero que, cuando un niño dibuja en análisis, se produce un “miramiento” por la figurabilidad, mediante el cual el pequeño selecciona la mejor imagen posible para expresar el conflicto vigente en su psiquismo y los entramados familiares concomitantes. De esa forma se modela un síntoma, se produce un alivio y ello permite seguir trabajando y disparar la asociación libre o la producción de un lapsus. Muchas veces un niño traduce en imágenes lo que sus padres o allegados expresaron en palabras, hasta encontrar él mismo sus propias palabras.

Un niño que atendí dibujaba todo el tiempo casas "For sale" o "For rent", porque hablaba muy bien inglés, (significa "En venta" y "En alquiler"), y cuando le preguntaba por qué, no daba ninguna razón. Hasta que un día la madre dijo, en un encuentro, que tenían a los cuatro abuelos del niño viviendo con ellos y que se sentían invadidos. Además, estos abuelos tenían problemas de salud y demandaban constante atención. Otra solución no habían encontrado. Entendí así lo que el niño traducía de los padres: una casa no sentída como propia. Les dije que al menos el espacio del consultorio les era propio, que ahí los abuelos no habían llegado, y esto los alivió bastante a todos.

En relación al quehacer del analista que traduce textos de otro analista —trabajo que disfruto y sostengo— no encontré hasta el momento un modo o medio de figurabilidad específico, aunque sí formas de remodelación del material. Por ejemplo, buscar la expresión más cercana posible entre una lengua y la otra, pero esto lo puede hacer un buen traductor que no sea analista. ¿Cuál es la especificidad del analista que traduce textos? Lo que puedo aportar es lo siguiente: cuando detecto una equivocación, en lugar de corregir, aviso al analista en cuestión, porque así le doy la oportunidad de que lo trabaje en su análisis o para el desciframiento del texto clínicamente. Aviso o advierto sobre su lapsus o equivocación, aunque mi función no sea ser su analista o su supervisor, para hacer trabajar al inconsciente del analista que escribe, en vez de una corrección al estilo docente tradicional (tarea que sería mucho más sencilla y tranquilizadora pero adormecería mi labor). Es decir, el aporte sería contribuir, como analista, a la traducción del inconsciente de otro analista.

¿Cuáles son los aportes del estudio de las culturas primitivas al psicoanálisis? El Bastón de Santiago, que es la Piedra Rosetta de la cultura Rapa Nui, es un cetro de madera que perteneció a un Ariki o jefe de Isla de Pascua, contiene 2300 glifos, en grupos de tres o múltiplos de tres, intercalados con líneas verticales espaciadas irregularmente. Lo interesante para nuestro quehacer es que el primer glifo de cada grupo lleva un “sufijo fálico”, un motivo identificado como un falo. Se trata de un canto de creación, una cosmogonía, una sucesión de cópulas que da cuenta de la creación de todas las cosas del mundo. El primer glifo en cada triada es el copulador, el segundo es el copulado, y el tercero, el hijo resultante de la cópula. Una especie de triángulo edípico que podríamos denominar también triadas de procreación. En Isla de Pascua se escribía sobre tablillas que eran giradas a medida que se leían. Al final de cada línea era necesario hacer un giro de 180 grados para continuar la secuencia. Los glifos, que son signos, en rongo rongo, que es el nombre de esta escritura, no representan un alfabeto ni sílabas, sino que funcionan como un “ayuda memoria” o recurso mnemotécnico para palabras o ideas, o un recurso para recordar datos, como las cuentas de un rosario. Cada signo es un gancho del que cuelga el texto, sin artículos ni conjunciones. Las palabras faltantes eran completadas por el lector a medida que el contenido de la tablilla era cantado. Por lo tanto, a la manera de una partitura de jazz, un texto podía tener distintas versiones. Los detalles debían ser improvisados. Entonces no habría posibilidad de traducción a la letra, pero sí el ejercicio de trabajar con la dimensión de la falta, que nos incumbe como analistas e incumbe a todo sistema de escritura, por más completo que se precie de ser. 

Para comunicarse con el autor:   gomhorac@hotmail.com
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sábado, 5 de septiembre de 2020

¿Tiempos modernos? Ana Lúcia Falcão

letraducciones, portugués, psicoanálisis, quecirculelapalabra No hay comentarios

 

El término “moderno” se opone a lo antiguo, y traspasado.  A partir de él, pensamos en algo que nos sitúa en relación a un pasado en el cual se hallaban determinadas prácticas, formas de accionar, etc. Fue alrededor de ese concepto que retomamos la conceptualización de Marshall Berman. Según este autor: “Ser moderno es vivir una vida de paradojas y contradicción. Es sentirse fortalecido por las inmensas organizaciones burocráticas que detentan el poder de controlar y, frecuentemente, destruir comunidad, valores, vida y aún sentirse compelido a enfrentar esas fuerzas y luchar para cambiar su mundo, transformándolo en nuestro. Es ser al mismo tiempo revolucionario y conservador: abierto a nuevas posibilidades de experiencias y aventuras, aterrorizados por el abismo nihilista al cual tantas aventuras modernas conducen con la expectativa de crear y conservar algo real, aun cuando todo alrededor se deshace…para ser moderno es preciso ser antimoderno[1]”. Más que en tiempos “modernos”, vivimos en un tiempo en el cual hay un salto del instante de ver hacia el momento de concluir, con la forclusión del tiempo de comprender. Tiempo líquido, tal vez, efecto de un mundo informatizado, todo el mundo relacionado, conectado y – simultáneamente- todo el mundo desconectado, desenlazado. Tiempo de la precipitación y de la anticipación de las conclusiones sin elaboraciones, “des-subjetivadas”.

         Freud, desde el inicio, introdujo la pregunta de la sexualidad articulada al psicoanálisis. Tomó de Wilhelm Fliess la idea de bisexualidad. Fliess creó esa idea, aunque la comprendía bajo una perspectiva únicamente anátomo-biológica, ligada a la teoría de la periodicidad, combinación de períodos masculino y femenino. Para Fliess, “el sangrado menstrual de la mujer es la expresión de un proceso que afecta a ambos sexos, y cuyo comienzo se retrotrae hacia más allá de la pubertad…Demuestran que, fuera del proceso menstrual del tipo de 28 días, existe otro grupo de fenómenos periódicos, con un ciclo de 23 días, al que están sujetos todas las personas de todas las edades y de ambos sexos…las características se encuentran presentes tanto en el hombre como en la mujer, el hecho es francamente consistente con nuestra constitución bisexual…el desarrollo de nuestro organismo se verifica por ajustes y arranques que se dan en esos períodos sexuales, y que el día de nuestra muerte está determinado por tales hechos, tanto como lo está el día de nuestro nacimiento”. Para Freud, la bisexualidad estaba asociada a la esfera psíquica desvinculada del campo biológico. En la Carta a Fliess, del 6 de diciembre de 1895, él ya hablaba de la experiencia sexual prematura y de la “bisexualidad presente de todos los seres humanos”, y en El Yo y el Ello, habla de la bisexualidad constitucional. En la Conferencia XXIII, llama a la atención hacia el hecho de que partes del aparato sexual masculino están presentes en el cuerpo de la mujer, aunque en estado atrofiado. Subraya que lo masculino y lo femenino se mezclan en un individuo que presenta amplias fluctuaciones y resalta que “masculinidad y feminidad es una característica que escapa del alcance de la anatomía”. En el texto Sobre la sexualidad femenina, Freud resalta no haber dudas sobre la bisexualidad como una disposición innata de los humanos, que se presenta de forma más clara en las mujeres que en los hombres.

         Lacan, posteriormente, traerá el cuadro de las fórmulas de sexuación, a partir de las cuales se detiene más en las posiciones femeninas y masculinas. Es suya la frase “él no es sin tenerlo, ella es sin tenerlo”. Cualquiera, hombre o mujer, se puede situar en este cuadro, independientemente de su anatomía, en un lado o en otro, a partir de su posición masculina o femenina. No hay rapport sexual, no hay razón, relación, correspondencia entre uno y otro. Lo que hay es la relación de cada uno al falo. De un lado, la posición masculina en la cual hay goce fálico, goce del significante fálico, y, del otro lado, del lado femenino, existe el goce suplementario, el goce del Otro, goce más allá del falus, sin inscripción en el inconciente. Lacan se interesa en escuchar alguna palabra sobre ese goce más allá del falus que trae toda una diferencia que no debe ser borrada.

 

El niño y la sexualidad infantil

 

El niño es deseado y surge como falus para el deseo materno, una compensación fálica para la madre, dicen algunos autores. Él es, propiamente, introducido en el mundo a partir de un deseo de un Otro anterior. Luego del advenimiento del nacimiento, existe un primer tiempo en el cual el niño es completamente alienado al otro materno. Él es objeto a para el Otro materno y pasa, posteriormente, a tener esa relación interdictada por el ejercicio de alguien que ocupa la función paterna. Lacan utiliza la palabra E-patter, traducido por “paternizar”, asumir la función, atemorizar al niño ante el incumplimiento de la ley de interdicción del incesto, ocupando el lugar que es del padre, junto a la madre. Es necesario recordar el comentario de Freud sobre la relación sensorial, orgánica, de la madre con el niño; mientras que la relación con el padre es una relación siempre abstracta, “intelectual”, relación a ser construida. Además, acerca del padre, Lacan recuerda que no se trata del padre de la realidad, padre biológico, o de sus características, del status de relación de él con la madre, de la presencia física del padre junto al niño, de saber si se pone el delantal para lavar los platos, si es un hombre inteligente, un idiota, un intelectual, un flojo, si comparte democráticamente las tareas con la madre, o es un padre atemorizante.  No es de esto de lo que se trata el ejercicio de la función paterna, sino de la relación de la madre con la palabra del padre, si ella se la otorga o no.

 

La falta hace del niño, sujeto deseante.

         El niño es falicizado, libidinizado,  por aquellos que ocupan el lugar del Otro, y, en seguida, pasa a ejercer y vivir diversos juegos con su sexualidad, a partir de lo que serían, para él, sus diferentes objetos “a”: mirada, pecho, heces, voz, pene, etc. Freud nombraba al niño como perverso polimorfo y del cuerpo como erogeneizado, de las pulsiones parciales, “de diferentes lugares y regiones del cuerpo que, independientes unas de otros, tienden hacia el fin de satisfacción, y encuentran satisfacción en algo que podemos llamar el placer de órgano”. Freud: “Los genitales son los últimos entre estas zonas erógenas (...) Ni todos estos movimientos tendientes al placer son tomados en la organización final”. Freud recuerda las fases pregenitales: la primera, la fase oral; la segunda, aquella de los impulsos sádicos y anales (dientes, músculos, esfínteres). La tercera es la fase fálica, cuando el miembro del hombre toma un sentido destacado para ambos sexos. Freud entonces coloca lo que él llama “fase genital” después de la pubertad.

Los niños son “polimórficamente perversos”, y en eso Freud recuerda que no hay ningún juicio moral. Ellos tienen un largo período de exploración y descubrimiento de su cuerpo, de las zonas erógenas, sus primeros placeres. Se trata de una fase de investigación que habla respecto de la sexualidad infantil, no hay sexualidad genital, adulta. Esas vivencias y exploraciones de las potencias, de los vacíos, de los agujeros del cuerpo, son períodos en los cuales el niño construye sus fantasmas vivenciando diversas identificaciones. Vive sus deseos aún en proceso de indefinición. Es necesario cuestionar esa tendencia de querer tomar las experiencias de un hablaser aún en la infancia, como una posición definitiva. ¿No se trataría, entonces, de llevar a las últimas consecuencias o de inmiscuir las posiciones de la sexualidad adulta en un niño al afirmar: es homosexual, bisexual, heterosexual, travesti, etc.? Se trata de la saludable experimentación de los diversos abordajes del cuerpo y del placer, sus descubrimientos e identificaciones. A posteriori, en la etapa adolescente, adulta, esas experiencias podrán adquirir sentido y justificar una posición. Es necesario interrogar las experiencias radicales de clasificación frentes a las posiciones, identificaciones y vivencias de los niños.

El cuestionamiento principal sería acerca de una cierta corriente conservadora que excluye la existencia de la sexualidad infantil como momento libre del niño para vivir y hacer sus descubrimientos, sin ser encuadrado en los parámetros definitorios de la sexualidad adulta: bisexualidad, heterosexualidad, homosexualidad, transexualidad. El descubrimiento del cuerpo erógeno, de las zonas erógenas en la infancia, no estaría en este mismo tiempo, tiempo inicial, relacionada a una definición de una posición sexual ni a una elección de objeto. La interpretación de que un niño que juega o hace juegos con la ropa, los zapatos de los padres, es ya, por ejemplo, un niño homosexual, no toma en cuenta que esos son juegos con las insignias de los padres. Considerar a un niño homosexual sería una interpretación precipitada. Si, por ejemplo, un niño que nació después de la muerte de su hermanita, comienza a decir “soy nena”, la muerte de una hermana, las dificultades de los padres con el duelo de esta hija, pueden estar implicadas en esta posición de niño que nació después de esta pérdida. Pero si con esta palabra del niño, los padres ya piden autorización a la Justicia para cambiarle el género, las cosas tal vez se compliquen para él, que pasa a ser imposibilitado, de una cierta manera, de vivir ese fantasma al mismo tiempo que tiene su realidad fantasmática tomada como realidad material en un momento aún constitutivo. Esas actitudes son, propiamente dicho, un retroceso con cara conservadora.

Estas cuestiones son bastante comunes en nuestro cotidiano, y tenemos que incluirnos en ese debate.

 

 Traducción: María Teresita Pullol. Letraducciones

 

 

 

Bibiografía

Bernan, Marshal, Tudo que é sólido desmancha no ar. A aventura da Modernidade. Trad. Carlos Felipe Moisés e Ana Maria L. Loriatti. SP: Companhia das Letras, 2007

Lacan, Jacques . Seminário de 19561957   A Relação d Objeto e as Estruturas Freudianas .  tradução a partir do texto francês estabelecido por Cartel da Association Freudienne Internationale Porto Alegre :Associação Psicanalítica de Porto Alegre. Publicação para circulação interna

Masson, Jeffrey Moussaieff  Masson, Correspondência Completa de Sigmund Freud a Wilhem Fliess 1887 – 1904. Trad. Vera Ribeiro. RJ: Imago, 1986

Jacques Laberge, Da Angústia http://www.interseccaopsicanalitica.com.br/int-biblioteca/JLaberge/jlaberge_da_angustia_upld_3.pdf    12/02/2019

 



[1]  Bernan, Marshal, Tudo que é sólido desmancha no ar. A aventura da Modernidade. Traducción libre realizada para el presente texto


Para comunicarse con el autor:   albfpsic@gmail.com

 

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¡Feliz cumpleaños! Envejezco en la ciudad. Sidnei Goldberg

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“Aquello que heredaste de tus padres, conquístalo para poseerlo”

Goethe, Fausto, Escena 1. Cita de Freud en Totem y tabu.

 

 

 El presente trabajo corresponde a la alocución presentada en el evento de la APPOA, Relendo Freud 2017, destinado a la discusión del texto “Un trastorno de memoria en la Acrópolis”. Este texto es, en realidad, una carta escrita por Freud en 1936 con la intención de regalar y homenajear a su amigo Romain Rolland con motivo de su septuagésimo aniversario. Rolland es también el destinatario de Freud en el texto El malestar en la cultura, respecto a la discordancia sobre el sentimiento oceánico.

Lo curioso en esa carta es la naturaleza del regalo. Freud resuelve reanudar un episodio que le ocurrió en 1904, es decir, treinta y dos años antes y que, según cuenta, lo sigue acechando. Dice que se lo va a regalar, entonces, con el análisis y los resultados de esa investigación. Se trata de un viaje de turismo hecho por él y su hermano, diez años más joven, en el que acaban, con alguna sorpresa, teniendo su destino original alterado y terminando en Atenas, en la Acrópolis, donde le ocurre ese tal trastorno de memoria.

Lo primero que llama la atención en ese texto es que, en la edición de “Un transtorno de memoria en la Acrópolis”, más allá de la primera página con el título en portugués y en alemán, antes del inicio del texto, Strachey coloca un subtítulo de la manera en la que puede presumirse haber sido escrita la carta de Freud: “Un trastorno de memoria en la Acrópolis – Carta abierta a Romain Rolland en ocasión de su septuagésimo aniversario”.

Hay un doble redireccionamiento en esa carta: Romain Rolland y nosotros, sus lectores, convocados en este significante “carta abierta”. Es más o menos como lo que ocurre en una obra con la anamorfosis, existe el lugar de la mirada, que es un punto geométrico definido en el espacio. Para producir el efecto de anamorfosis, alguien tiene que colocar el ojo en una posición preestablecida y, en ese momento, la obra se realiza (como en el cuadro Los embajadores, reproducido en la portada del Seminario XI de Lacan).

Como nosotros, los lectores, estamos en medio del direccionamiento, podemos intentar escuchar algo que no esté totalmente obvio en ese texto, como una anamorfosis.

Esa es una carta texto de Freud, casi un testamento. Comienza conmemorando, rememorando un nacimiento y termina en un ajuste de cuentas con su padre, recordando su muerte y comentando la proximidad del fin de la vida del propio Freud y las limitaciones de la vejez.

También hay un ajuste con Romain Rolland y con los lectores. En el medio, entre el fin y el inicio, tenemos el trastorno de memoria y la división psíquica de Freud. Hubo una desrealización, algo tuvo que quedarse fuera. Primero, el placer y la felicidad de visitar Atenas, segundo, la existencia de la propia Acrópolis.

Podemos hacer la siguiente pregunta: ¿por qué hablarle de eso a Romain Rolland sería un regalo? ¿En qué sentido contar un lapsus suyo, de una cosa que le está molestando desde hace muchos años y juntar a eso un análisis, puede ser un regalo para Romain Rolland?

Freud tendría innumerables lapsus y actos fallidos para relatar. Por esa época, él escribió un texto llamado “La sutileza de un acto falido”, en el cual habla sobre la cuestión de lo que es dar un regalo a alguien, y dice inclusive que un regalo solamente merece ser considerado como tal si aquél que regala sufre y presenta una cierta resistencia en el acto de regalar. En el caso relatado en el texto, se trataba de algo que él al mismo tiempo quería y no quería dar. Acabó produciendo un acto fallido cuya significación indicaba el pesar ocultado en el acto. Entonces, pensándolo así, ¿qué es eso que le estaba dando a Romain Rolland? Hay un redireccionamiento, ¿pero estaria involucrado en el campo transferencial?

Un momento en el que aparece la cuestión de la transferencia en el texto es cuando, luego del inicio, Freud dice que percibió, al escribir esta carta, que Romain tiene diez años menos que él, así como su hermano con quien fue para Atenas. Entonces, vemos establecerse ahí un significante cualquiera, donde comienza a aparecer la transferencia. Y ese dato, de que Romain Rolland es diez años más joven que Freud, ya había sido citado veinte años antes, cuando el escribió su primera carta a Romain: hay una insistencia en repetir eso. En la primera carta de Freud a Romain, dice: “Hasta el fin de mi vida recordaré la alegría de poder contactarme con usted, pues su nombre está ligado, para mí, a la más preciosa de todas las bellas ilusiones, la reunión, en el mismo amor, de todos los hijos de los hombres”. Entonces, él dice que Romain Rolland cree en el amor universal. “Pertenezco ciertamente a una raza que la Edad Media volvió responsable de todas las epidemias nacionales y que el mundo moderno acusa de haber conducido al Imperio Austríaco a la decadencia y a Alemania a la derrota. Esas experiencias nos decepcionan y nos vuelven poco inclinados a creer en las ilusiones. Más allá de eso, a lo largo de mi vida –soy diez años mayor que usted- una parte importante de mi trabajo consistió en destruir mis propias ilusiones y las de la humanidad”.

Esa cuestión de diferencia de posición entre Romain y Freud aparece también en “El malestar en la cultura” cuando Freud habla del sentimiento oceánico: “usted cree en eso, yo no”. Romain Rolland estuvo involucrado con el hinduísmo, y es de allí que viene esa vertiente del sentimiento oceánico.

A partir de estos temas de creencia y descreimiento, otra carta freudiana puede ser evocada, una carta enviada a Fliess en 1895, que contenía el texto que fue conocido como “Proyecto para una psicologia para neurólogos”.

En el inicio de esa carta, él comenta que escribió de forma apurada porque se apresuró para entregársela a Fliess antes de Navidad, pero que por otro lado tal vez ni la hubiera escrito si no hubiese tenido esa presión del compromiso de la entrega.

           En un capítulo llamado A Proton Pseudos Histérica, él dice que cualquier sintoma o cualquiera de las formaciones del inconciente siempre sucede en relación a algo que él representa con la letra A. Esa cosa que es A, es insólita, rara, no se entiende porqué es que ella sucede, es como por ejemplo en las desrealizaciones de Freud: “porqué estoy yendo para Atenas, que siempre quise conocer y al mismo tempo estoy deprimido, sintiéndome impotente”. Es un primer extrañamiento. No tiene sentido relacionado con esta representación A, pero A está ligada, a partir de los mecanismos del proceso primario con una representación B, y esa sí, a su vez, habla de la verdad de ese síntoma, de ese acto, de ese trastorno, de lo que sea que fuese.

 

Entonces, tenemos aquí una fórmula:

A


     B

A 

B


Pero si quisiéramos hablar en lacanés, podríamos decir que Freud produjo ahi un matema, que pasó a funcionar como una especie de molino de todo lo que él hizo en su obra a continuación. Entre A y B tenemos una relación de sustitución siguiendo las leyes de lo que él llamó proceso primario. Esta formulación nos lleva, por lo tanto, a la idea de una primera mentira, de donde surge una verdad.

El segundo extrañamiento de Freud fue constatar su duda en cuanto a la existencia real de la Acrópolis, lo que tampoco parece tener sentido. En ambos casos de extrañamiento, luego del análisis, concluye que el factor B refiere a la culpa sentida por él. Esa es la interpretación que da Freud, concluye que tanto él como su hermano sentían culpa en relación a su padre, tanto en el plano económico como en el plano cultural.

Citando a Freud: “Puede ser que un sentimiento de culpa estuviese vinculado a la satisfacción de que hubiéramos realizado tanto [...] Parece como si la esencia del éxito consistiera en haber realizado más de lo que el padre realizó, y como si además estuviera prohibido sobrepasar al padre”.

Para comentar su estado de división psíquica, su spaltung, él produce una metáfora para lo cual admite una pequeña exageración: la del monstruo del Lago Ness. En eso él comete el mismo lapsus. Para hablar de la existencia fáctica de la Acrópolis, la compara con la dificultad que tendríamos de reconocer la existencia fáctica del monstruo del Lago Ness, en el caso de que encontráramos restos del monstruo. O sea, lo que su inconciente tal vez estuviera diciendo –y por eso la carta es un regalo a Romain Rolland – es que Freud debería creer un poco más en algunas ilusiones, en la medida en que podrían cumplir funciones en cuanto narrativas ficcionales. Las brujas no existen, pero podemos eventualmente tropezar con restos de monstruos por allí.

La segunda metáfora que llama la atención es la de la coronación de Napoleón: “Y ahora, aqui estamos nosotros en Atenas, en la Acrópolis! Realmente realizamos muchas cosas! Si me fuera facultado comparar ese pequeño evento con otro mayor, también Napoleón, durante su coronación como emperador en Notre Dame, se volvió para uno de sus Hermanos [...] ‘Qué habría dicho nuestro señor Padre si él pudiera haber estado aqui en el día de hoy?!’”.

Freud usa esa comparación para concluir que al conseguir el éxito de haber realizado más de lo que su padre hubiera hecho, cometió algo prohibido: sobrepasó al padre. Entonces, dice que fue por un respeto filial que él y su hermano no pudieron disfrutar la satisfacción de visitar Atenas. Esa es la interpretación de Freud, pero si nosotros interpretáramos como un sueño, y si aplicáramos a ella el propio veneno freudiano, podemos imaginar que la parte más importante de esa escena no es la que fue relatada, sino la que, aún formando parte, quedó afuera, por obra del desplazamiento. Desde la coronación de Clóvis I, pasando por Carlo Magno y los demás reyes de Francia, formaba parte del ritual que la coronación fuese hecha por el Papa, indicando con eso el papel de la transmisión. Napoleón trajo al Papa, pero lo dejó como a un tonto. Freud no habla de eso, pero es el hecho más célebre de la coronación de Napoleón, e inclusive el cuadro que retrata la escena se encuentra expuesto en el Louvre. Napoleón se autocoronó y coronó a su esposa, dejó al Papa mirando la escena, que se quedó abanicando con las manos, como un dos de bastos.

Freud también creyó que necesitaba dejar de lado rasgos de su deuda simbólica, para que su invención, el psicoanálisis, no fuera más acusada de ser una ciencia judia. Es necesario recordar el contexto histórico de la época en que él vivía. Freud deseaba un psicoanálisis reconocido como científico, y siendo así, necesitaba abandonar las cuestiones que de alguna forma pudieran ligarlo a la creencia. De esta manera, precisaba dejar de lado las referencias míticas judías y tal vez adoptar las helénicas y otras que parecerían de mejor tono. Freud comienza con Edipo, pasa por Hamlet, transita por las referencias darwinianas para construir su mito sobre la fundación de la cultura a partir del asesinato del padre de la horda, llegando al final y finalmente a su texto El hombre Moisés y la religión monoteísta. Propongo que imaginemos que haciendo un ajuste de cuentas con Romain Rolland, él puede hacer también un ajuste de cuentas con su propio padre y con nosotros, sus lectores. Por lo tanto, con toda su obra.

Dejando para nosotros, bien al estilo lacaniano, una carta cifrada y voladora.


Para comunicarse con el autor:   sidnei.goldberg@gmail.com


 Traducción del portugués: MTeresita Pullol. Letraducciones

 

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Habitando el sentimiento lingüístico nombrado en El malestar en la cultura, nos adentramos en los instersticios de la traducción EN psicoanálisis, intentando real-izar el pasaje de una lengua a otra, en transferencia con la obra de Freud y Lacan. Nuestro trabajo transita la experiencia del (des)encuentro de las lenguas Traducción visual: animación de Nico Mobi; música original Pengy SoundCloud

Freud en cuarentena. Traducción visual en mayo 2020.

"En las vacaciones de 189...emprendí una excursión por la montaña,con el propósito de olvidar durante algún tiempo la medicina, y especialmente las neurosis..." Así comienza Freud su relato del caso Catalina, y leemos la transferencia en la montaña. En la pandemia de 2020... podríamos comenzar el relato hoy, la montaña y el afuera detrás de la ventana, más que nunca, pero la transferencia, siempre, instalándose. Por esta traducción visual agradecemos la animación de Nico Mobi y la música original de Pengy SoundCloud

6 DE MAYO DE 2020

En el atípico año 2020 celebramos el nacimiento de Sigmund Freud. Esta vez, una traducción visual fue posible gracias a la animación de Nico Mobi, su cámara y su disposición.
"Mi teoría de la traducción, en abstracto, es: “Todo es traducible porque nada lo es”. En ese punto, me siento borgiano. Los idiomas son inconmensurables. Eso es lo ideal. Dos idiomas son dos modos de concebir el universo" (Ricardo Rodriguez Ponte, Lapsus Calami N4)

APENAS PENSA ARNALDO ANTUNES

Soy un artista de las palabras...

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