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domingo, 29 de mayo de 2022

Un lugar apropiado. Patricio Tejeiro. (presentación en La Plata de "Ahi viene Lacan...")

Lacanoamericana, letraducciones, psicoanálisis, publicaciones No hay comentarios

 


Un lugar apropiado

Este libro, que presentamos hoy en nuestra ciudad, resulta ser una obra; los compiladores -atravesando un proceso de entrevistas, edición, investigación y relevamiento de datos, fueron armando toda una obra producto de una lectura activa y de consecuente escritura, “a seis manos”[1], acompañando al lector en un recorrido ameno de los variados testimonios en que los protagonistas dan cuenta de esa particular experiencia que llamamos lacanoamericana. Seis manos de autores -y no sólo compiladores-, que es metáfora de muchas manos, y que podemos contar con una cifra: escritura con otros.

La lectura que propicia es en tono de conversación, con momentos permitidos de entrecasa, porque hay una confianza armada, necesaria para el lazo entre analistas. Analistas son esas personas en las que más bien convendría poder confiar, ya que trabajan con lo íntimo de cada uno.  

En el proceso de historización de la Reunión Lacanoamericana, se han encontrado -así dicen tres de los 64 autores del libro- con “otra historia” en la historia, que en el acto de escribirse produce otra y posibilita la de cada uno[2]. En ese sentido, es historia de una experiencia, que son múltiples.

Experiencia en la historia institucional, el ejemplo en Lazos, también en la EFLA; experiencia con efectos de trabajo en conjunto entre estas instituciones, y la apertura hacia otras repartidas en el mundo, desde el novedoso lugar de “organizadora” además de convocante.

Experiencia para el psicoanálisis en la ciudad, para su movimiento, los tiempos de la misma. Y los tiempos del discurso psicoanalítico en aquella.   

Y experiencia personal, en la formación de cada uno como analista, implicadas las cuestiones personales, la propia historia. En este caso, aprovecho y les cuento que desde que viví la Lacano como debutante en el 2019 me quedaron unas fuertes ganas de seguir diciendo alguna cosa. Aprovecho la oportunidad, invitado por lo deseoso que transmite este libro Ahí viene Lacan, fecundo en el registro de lo propio enlazado a una experiencia compartida.

En tiempos pre-lacanos, el yo de los iniciantes puede estar plagado de pre-juicios, que se instalan ya sea por esa condición que tiene lo extraño, lo que en un principio funciona como un posible enemigo, porque son otros los que dirigen la organización, los que escriben, por la lejanía, por lo otro ajeno y desconocido que no es aún incorporado. ¿A qué se debe tanto alboroto, de qué se trata? ¿A esta gente, qué le pasa? ¿A qué estamos invitados?

Con aquellos prejuicios e interrogantes el debutante se aproxima. No comprende mucho, se queja de que sean tantos los participantes, de por qué tan caro, se pregunta, desconfía de este “congreso”.   

Las actividades prelacanos no son suficientes aunque sean mil, para acusar el efecto lacano, pero en ellas puede respirarse el clima de enigmático contento en aquellos que ya lo han vivido. Algo llama la atención y a la vez invita: el dispositivo, con su sorteo de horarios y 30 minutos para cada presentación.  

Finalmente llega el día, los pasillos repletos de gente dedicada al psicoanálisis que hablan y que se abrazan. Se elige una sala, ya sea por transferencia con el autor, con el título del trabajo… y el efecto lacano pronto aparece: se escuchan textos, traducidos a otros idiomas, producto de trabajo riguroso y muy cercanos a los interrogantes clínicos. Y luego, rápidamente a otro, como si fuese un curso intensivo de la escucha entre analistas.     

También en esos días, en los intervalos como dice el libro, se siguen produciendo los efectos, el fecundo intercambio. Recuerdo casualmente, como uno entre otros ejemplos que quedarán en mi memoria junto a otras ricas anécdotas, la presentación del libro El malestar en la cultura: 90 años después, de editorial Letraducciones, presentado en La Plata. Otra fiesta en la fiesta, con amigos y colegas de diversas latitudes.

 

Apropiarse de la herencia es entrar en esa experiencia, implicados, la que ya referirá de ahí en más a la propia historia. Recorto unos trazos de Celia Caminos, en su texto “Tramar la cita”: La responsabilidad de tal herencia es que uno es responsable ante lo que precede y ante lo venidero. El heredero estaría así doblemente endeudado… []… será posible anticipar, pero anticipar en nombre de lo que se nos anticipa y desde allí inventar su nombre, pero en nombre del legado, de ser posible. Entonces, un heredero no es solamente alguien que solamente recibe, sino que “escoge” y que se pone a prueba diciendo, así la herencia en un sentido amplio es un texto y, -agrega Celia- por-venir[3].

Para que tal proceso se facilite, puede muy bien escribirse un trabajo a presentar en tal ocasión. Hay un efecto conmovedor, doy fe de ello, en que analistas de largo recorrido vayan a escuchar el trabajo que uno elaboró con tanto esmero y hasta incluso que hagan una pregunta que les sugirió el mismo. También que en los pasillos se acerquen a conversar sobre lo producido, y hasta la contingencia de algún abrazo emotivo.   

Para tal acto, un lugar apropiado es esa Lacano itinerante, organizada pero no burocratizada que termina disolviéndose, donde un trabajo con otros es posible y en el que la reunión es también entre las diferentes generaciones. Donde con un abrazo simbólico se pasa la posta del deseo puesto en el trabajo. Una posta que es a pasar y seguir pasando.

Para concluir, retomo lo de las seis manos de los autores, para acercarnos a la idea de lo artesanal, que parece subsistir en cada Lacano y que está en sus orígenes. Desde aquel comienzo fallido de la desestimada primer Lacano en San Pablo, hasta las remeras con imágenes auspiciando una posible sede, también desestimada, para la organización. Trabajo artesanal que toca lo íntimo y propicia desde ahí la creatividad, y que espero se siga contagiando a las instituciones psicoanalíticas y a los analistas en su hacer.

 

 

 

Patricio Tejeiro



[1] Gómez, Horacio; Marcos, Carlos; Pullol, María Teresita (Compiladores): ¡Ahí viene Lacan!: Relatos para una historia de la Reunión Lacanoamericana de Psicoanálisis, Buenos Aires: LETRADUCCIONES, 2021. pág. 11.  

[2] Ibídem. pág. 10.

[3] Caminos, Celia. Tramar la cita, inédito.

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martes, 29 de marzo de 2022

Lectura de "Traducir en Psicoanálisis" por Alfredo Salvador Cosimi.

(des)encuentro, letraducciones, margemdapalavra, publicaciones No hay comentarios

 


A Miguel, al dolido Miguel

Somos traductores todas las noches que soñamos. Así lo anotó Freud en la Interpretación de los sueños: la traducción es una operación estructural del aparato psíquico. Ubersetzung es su nombre alemán y así figura en el capítulo sobre el Traumarbeit, el trabajo del sueño, o sea el sexto. Y sus sinónimos teóricos en ese famoso párrafo son transferencia e interpretación. Transferimos el deseo inconsciente e interpretamos las fuentes somáticas del sueño, los estímulos durante el dormir, las fantasías y pensamientos preconscientes, los restos diurnos para escribir ese deseo en imágenes como si fueran jeroglíficos. Y en el primer capítulo Freud cuenta también como el estridente grito de un reloj despertador, estímulo durante el dormir, es traducido por una veraniega fiesta campestre que culmina cuando el soñante despierta por los sonidos insoportables de la campana de la iglesia. Pero ese mismo estímulo y en el mismo soñador, genera, en otro sueño, una escena invernal donde un trineo, llevado por perros, atraviesa la estepa nevada hasta que los ruidos jubilosos de los cascabeles de los animales rompen el sueño matinal. Son dos lenguas, aclara Freud, traducimos la lengua de los pensamientos del sueño a la lengua de la escritura en imágenes del contenido manifiesto. Lo curioso de ese soñador matinal que describe Freud es que produce, además, dos traducciones diferentes del mismo estímulo durante el dormir, de forma similar a como, según García Marquez, escribía Beckett algunos de sus libros: nunca los traducía, simplemente escribía uno en francés y otro en inglés aunque fuese aparentemente el mismo libro. Que la traducción sea en el sueño transferencia del deseo inconsciente, sugiere estudiar esto un poco más para la teoría de la traducción pero no lo haremos ahora.

Recordemos, también, que esta interpretación no estuvo siempre, solo aparece cuando Lacan, leyendo el texto en alemán, derriba la concepción de que estas ideas sobre la traducción y los dos lenguajes del sueño, son una de las muchas analogías didácticas de Freud; así habían siempre sido leídas. No es así en este caso, no son un modelo aclaratorio sino una verdad literal, una realidad. Así, una nueva traducción innova en la teoría, revitaliza la práctica. Por eso, un sueño puede ser, en determinadas coordenadas de la cura, un acto, un nuevo modo en que el sujeto traduce la pulsión aflojando así una fijación fantasmática lo que, a su vez, permite disipar un síntoma.

Y la traducción en el sueño nos lleva al libro que tenemos que presentar ya que en éste, el sueño, es también evocado, en el texto de Horacio al hablar sobre el ombligo del sueño como el límite a la traducción onírica, ese resto que la lengua de las imágenes del sueño no puede traducir, es lo no conocido, Unerkannt, que Lacan traducirá inventando teóricamente como lo imposible, Unmöglich.

Porque ese ombligo deseante que anota Horacio en un texto donde Anna O es recordada como traductora pionera, recordando casi un hablar en lenguas como se dice en Psiquatría, será el eje de una parte de los trabajos de este libro, lo imposible, es decir los límites de la traducción. En palabras de Maria Teresita no hay relación textual como no hay relación sexual, o como lo plantea Carlos hay desencuentro entre lenguas. Estamos en la primera parte del libro y allí escriben, como voy relatando, los editores. Justamente el eje que hermana esos tres textos trabaja de variadas formas lo imposible de la traducción

Luego, en la sección Invitados, aparecerán tres experiencias singulares de traducción, una sobre Lacan, otra a Freud y la tercera sobre la singular versión que Subirats hace del Ulises de Joyce.

“Le sobra gracia, pero lo falta rigor” es una frase de Etcheverry, el traductor de Freud de Amorrortu editores, que puede unir esta sección de traductores con la siguiente, Lectores. La retoma Sofía Ruiz para argumentar las relaciones y diferencias entre las traducciones de Ballesteros y Etcheverry y me hizo recordar unas de las últimas charlas con Miguel cuando le pregunté cual de las dos traducciones estaba, en su opinión, más cerca de la prosa de Freud, de su estilo. El me insistió con Ballesteros. Siempre se me han atragantado esos arcaísmos españoles que tanto florecen en el texto de Amorrortu y creo que Miguel compartía esta sensación, más allá de tuviese más argumentos que sostenían su preferencia.

Ahora bien, estas notas ha sido escalas necesarias ya que mi puerto de destino será la última y cuarta parte del libro donde moran dos textos de Ricardo Rodriguez Ponte sobre la traducción. Es que quiero agradecerle la frescura que me devolvió cuando el año pasado empecé a transitar sus versiones críticas de los seminarios de Lacan. Esas versiones son absolutamente necesarias para los estudiosos de un tema como lo son en Filosofía y Literatura, sin esas versiones críticas ni siguiera podríamos leer el Quijote salvo que estudiáramos ese castellano del siglo XVII tan extraño para nosotros. Pero además esas notas críticas nos dan el contexto histórico, es decir la semántica, de los nombres comunes o los sustantivos propios. Ricardo, a quién conocí en divertidos y rigurosos seminarios en EFBA donde, con algunos de los colegas que nombra en sus textos, polemizaban y competían sin perder el compañerismo y el humor, soñará con, copio, “una traducción sin notas” (2022: 100) ya que, y lo vuelvo a copiar, “…si no es llamada a un nuevo encuentro con el texto, persiste una dimensión de coartada” (2022: 100).

Bueno, creo que sus notas no tienen esa dimensión tramposa pues si, como adelanté, me refrescaron y ampliaron el sentido de lo que leía, también esas notas me volvieron a traer la problematicidad y la oscuridad del seminario lacaniano, el galimatías de sus diversas transcripciones francesas, o sea el no hay relación textual. Personalmente pienso, y en esto coincide otro sabueso lacaniano como Baños Orellana, que está bien que haya la versión blanda, la fácil de los seminarios, la versión oficial de Miller. En primer lugar porque es claro que Lacan lo quiso así, él mismo cita y comenta esas versiones y a su autor muchas veces. Pero aunque Lacan no tuviera razón y eso conspirara contra sus desarrollos teóricos, la solución es la misma que propuso Miller y que hasta ahora no cumple: abrir los archivos lacanianos, digitalizarlos y que circulen en las redes para que otros analistas realicen algo parecido a lo que hacía Ricardo: deslomarse comparando y criticando las versiones para hallar un texto que, más o menos, lo conformara. Porque esa es otra vislumbre que permiten las notas de traducción de Rodriquez Ponte: pispear el feroz y abrumador trabajo de comparación, reflexión y decisión teórica que las mismas transmiten.

Finalizo agradeciendo a los autores y editores, MaríaTeresita, Horacio y Carlos la oportunidad de estudiar un poco más un tema que me interesa y que hasta ahora no había encontrado ocasión para hacerlo. Y les deseo además que tengan muy buena suerte en esta fecunda tarea de traducción, edición y escritura, la dedicación la descuento.

Enero, 2022

 

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viernes, 14 de enero de 2022

Subtriturados. Carlos Marcos

letraducciones, margemdapalavra, quecirculelapalabra, subtriturados No hay comentarios


 







Desde que me cortaron la lengua, otra lengua, no sé, funciona continuamente en mi cerebro, algo habla, o alguien, que de pronto se calla y luego todo vuelve a comenzar.

                    Albert Camus – El renegado o un espíritu confundido [1].

 

Las palabras en el cine, el texto y el subtexto en las películas me han resultado siempre una especie de reverso de la vida. Sin embargo, infinidad de veces, la vida me recuerda hasta qué punto el arte se alimenta de una misma trama narrativa, de un mismo lenguaje y hasta la vida misma que —otra infinidad de veces— solicita subtitulados.

El “subtitulado cinematográfico” surge con la llegada del cine sonoro en 1927 con el objetivo de ofrecer un “pasaje entre lenguas” y permitir al mismo tiempo la audición de la voz de los actores.

Desde un comienzo los “intertítulos” constituyeron un recurso de primer orden en el cine mudo, donde fueron profusamente utilizados para transcribir los diálogos. El “doblaje” es una alternativa contemporánea al subtitulado, ya que la invención se remonta al año 1928 y se atribuye a Edwin Hopkins y a Jacob Karol. The Night Flyer fue la primera película de la historia en ser doblada a varios idiomas.

Sobre todo, al comienzo de la historia del cine, en muchísimos casos el trabajo de traducción no fue reconocido en los créditos. Eso cambió un poco debido a la profesionalización y la sindicalización. Sin embargo, en la actualidad existen colectivos que comparten y difunden las traducciones y los subtítulos de películas, sobre todo de aquellos filmes que no responden a grandes empresas o no pertenecen a los idiomas dominantes.

Intertítulo, doblaje y subtitulado se revelan así, como la tarea siempre inextinguible de los babelianos traductores de películas y herramienta fundamental para los cinéfilos y amantes del sétimo arte.

“Subtriturar” se trataría de un capricho de lectura algo extraño, se trataría de la excentricidad de “triturar los subtítulos” de un film —recortando un fragmento de diálogos, a veces imposibles— como quién contempla el boquete por donde surge un río de aguas en deshielo y desciende hacia terrenos esponjosos. Se trataría, finalmente, de la ridiculez del dios bestial y tranquilizador de la lectura, la escritura y el pasaje de lenguas.

No tengo idea si esta tarea de cortar y recortar traducciones de diálogos de películas es de utilidad para alguien. Quizás sea de una inutilidad mayúscula o de una eficacia nula. Pero la lectura y la ociosidad siempre han sido oficios difíciles.



[1] Albert Camus. El renegado o un espíritu confundido. En: El exilio y el reino. Buenos Aires: Losada, 1963. pág. 32.


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miércoles, 17 de noviembre de 2021

Ahi viene Lacan. Relatos para una historia de la Reunión Lacanoamericana de Psicoanálisis

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La Reunión Lacanoamericana de Psicoanálisis nace a mediados de los años 80, en el seno de las distintas comunidades e instituciones lacanianas del momento, en el marco de las recuperadas democracias latinoamericanas y con el espíritu de la única visita de Jacques Lacan al territorio. Con el significante con el que Lacan nominara a quienes su presencia no hizo de pantalla, surge como una creación que trazará, en el tiempo, las líneas de un verdadero intercambio de saber y de experiencias, de teoría y de clínica, de producción y transmisión. Hemos tratado de recuperar buena parte de los testimonios, las peripecias y el esmero con que se gestó y se lleva adelante la Lacano, cada dos años en diferentes ciudades de Latinoamérica, para poder pensar y repensar los movimientos en la historia del psicoanálisis en la huella singular de un destino siempre difícil.

Ahí viene Lacan. Relatos para una historia de la Reunión Lacanoamericana de Psicoanálisis es el intento de historizar un invento, un descubrimiento, una creación muy querida, en la voz de sus protagonistas.

El 15 de diciembre a las 20 hs presentaremos este nuevo libro, poniendo en acto la modalidad que se juega en la Lacano, 14 presentadores tendrán el mismo tiempo para hablar, dándole la palabra al que sigue.

Ahí viene Lacan. Relatos para una historia de la Reunión Lacanoamericana de Psicoanálisis, un libro en transferencia. Un libro lacanoamericano.

Horacio Gómez, Carlos Marcos, María Teresita Pullol.

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viernes, 22 de octubre de 2021

Traducir en Psicoanálisis.(Des)encuentro de las lenguas

(des)encuentro, letraducciones, psicoanálisis, publicaciones No hay comentarios


A un año del (des)encuentro Traducir en Psicoanálisis, del 19 de septiembre de 2020, realizamos esta pública-acción presentando el 25 de septiembre de 2021 el libro que inaugura esta Colección.

La convocatoria en aquel momento del 2020  fue: “(…) juntarnos a conversar sobre la experiencia singular de la traducción en psicoanálisis, en ese (des)encuentro que se produce entre las lenguas, al intentar hacerla posible”. Esa fue la invitación en nuestro flyer, que voló a través de las redes sociales trayendo a quienes llegaron desde diversos lugares del país y del Zoommundo: ¡lectores, psicoanalistas, traductores, curiosos y entusiastas admiradores!

La dinámica transcurrió por la presentación de trabajos intercalándonos entre letraductores e invitados: Claudia Bilotta, Lionel Klimkiewicz y Lucas Petersen aceptaron el convite que les hiciéramos. Un animoso clima se mantuvo en cada una de las seis exposiciones, con entusiasmo, preguntas, debate, que se extendió a lo largo de tres horas. Semejante animosidad nos instó, dedicándonos con vehemencia, a la edición de un libro, objeto que nos causa.

Decidimos publicar los textos comentados en aquella jornada de septiembre, con algunos bonus tracks. Además de los textos presentados, hicimos nuevas invitaciones para que se jugara en el mismo libro la función lectora: Zeila Facci Torezan y Sofía Ruiz participaron como asistentes y aceptaron también traer sus letras a la inaugural publicación de la colección.

Asimismo, no podía faltar la presencia del mencionado Maestro Ricardo Rodríguez Ponte y sus aportes invaluables en materia de traducción y establecimiento de los textos lacanianos, referente ineludible en/de cada una de las exposiciones.  De este modo contamos con su letra honrándonos en este libro, con el amabilísimo permiso de su esposa Hilda Schvarzman. Nuestro agradecimiento y homenaje convergen en la publicación de dos de sus textos sobre la idea misma de la traducción.

En el libro se encontrarán con Claudia Bilotta, relatando la puesta en acto de la carta… (robada, abierta, en souffrence…), Lionel Klimkiewikz aportando su experiencia en la traducción de los manuscritos freudianos, Lucas Petersen narrando la impecable biografía del primer traductor del Ulises de Joyce al castellano. Sofía Ruiz nos acerca la complejísima relación entre las versiones de los textos freudianos y Zeila Facci Torezan nos regala su amorosa iniciación a la lectura.

Con los textos de Letraducciones, tratamos de enmarcar nuestro trabajo: Carlos Marcos comienza introduciendo nuestro quehacer en los márgenes, Horacio Gómez nos trae lo emblemático del caso freudiano y María Teresita Pullol hace su apuesta a lo intraducible. 

El logo del libro abierto que nos trae Ailín Cáceres Pullol traduce visualmente la apertura del espacio editorial, en ese fort–da de las páginas implicando el vaivén de la escritura, cuando algo puede inscribirse.

Traducir y editar desde el equívoco fue la idea que captó Celina Kuschnir en la construcción y traducción visual de la composición de la portada, en la cual se plasma el (des)encuentro de la traducción y el psicoanálisis y los intersticios por donde se cuela la letra.

El sujeto dividido anuncia que siempre habrá algo que resta, y el fracaso de la representación implica una pérdida –una letra que Lacan llamó a–: habrá, entonces, un fracaso de la traducción y un “a” que puede tomar la forma de un libro. De este modo, fracasamos –una vez más– al editar este (des)encuentro de las lenguas, ¡con infinita alegría!.

 

Horacio Gómez - Carlos Marcos - María Teresita Pullol.

Letraducciones

*podés encargar tu libro por whatsapp: +54 11 3627 1910


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jueves, 24 de junio de 2021

(Des)encuentro Traducir en la Tragedia

(des)encuentro, letraducciones, quecirculelapalabra, tragedia No hay comentarios


 

La tragedia y el mito en psicoanálisis, serán la posibilidad de dialogar con nuestros invitados:
Esteban Bieda, traductor de la última versión teatral de Edipo, puesta en escena en Teatro Cervantes.
Carlos Bembibre, psicoanalista, actor, con su experiencia en la traducción de Medea y Lisistrata.
Luiz-Olyntho Telles da Silva, psicoanalista, escritor, lector, nos hablará sobre El engaño de Edipo.
Adriana Rey nos traerá la traducción gráfica de los mitos en las ilustraciones de @kikayer
Con esta megaproducción los esperamos, via Zoom, el Sábado 26 de junio a las 11hs (arg).
Actividad sin arancelar.
Inscripciones: letraducciones@yahoo.com
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jueves, 3 de junio de 2021

Trágico Cotidiano. Luiz-Olyntho Telles da Silva

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Lo que no has tomado en el instante fugitivo, Ninguna eternidad te lo devolverá nunca

(SCHILLER, Poesias.)

 

¿Qué puede hacer un ciudadano por su polis, por su país, por su mundo?

Agamenon está estacionado con su flota listo para partir contra Troya en defensa de su Grecia, pero no hay viento que infle las velas de sus naves. Calcas, el adivino, le informa que es preciso sacrificar a su hija Ifigenia para que la vengativa diosa Artemisa le conceda la fuerza necesaria.

Contrariando el deseo de la esposa, Clitemnestra, que hace de todo para disuadirlo, Agamenon se prepara para inmolar a Ifigenia, que, luego de haberse desesperado ante la muerte indeseable, rápidamente cambia de opinión ofreciendo voluntariamente su sacrificio para la victoria de Grecia. Ya no es posible tolerar más que los troyanos sigan secuestrando a las mujeres griegas! dice Ifigenia. Clitemnestra, inconforme con el sacrificio, trama con Egisto (su amante) y cuando el marido vuelve a casa, victorioso, ella lo mata.

Homero, en su Ilíada, nos da una notable y clásica descripción de esa guerra inolvidable.

Eurípides, con Ifigenia en Áulide, entra en los detalles íntimos de esa familia: Agamenon es hermano de Menelao, cuya esposa, Helena, fuera raptada –no a disgusto-, por el troyano Paris. Agamenon, a su vez, también había forzado a Clitemnestra a casarse con él.

Marco Fronchetti, con su obra Tragikós (Trágico) – puesta en escena por el grupo Teatro de Ensaio –, muestra maravillosamente la tragedia, llevando la saga de esa familia hasta la consumación de la venganza de Clitemnestra con el asesinato de Agamenon –según la visión de Esquilo en la obra homónima.

La contribución de Marco Fronchetti aparece a través de una dirección clara: lo trágico está siempre; como insinua la banda sonora de Valéria Lima, lo trágico forma parte de nuestro cotidiano. Con el diseño sutil y bien cortado de Rosangela Cortinhas, una vez pasado el impacto del escenario -del cual diría espartano si no se tratara de la defensa de Atenas-, observamos que el atuendo de los actores es el mismo que el nuestro de todos los días. Agamenon viste el mismo saco y el mismo  pantalón gastados que un trabajador común. Soldado es el que trabaja diariamente en esto que los americanos llamaron struggle for life, la lucha por la vida. Egisto, el traidor -sobrino del padre de Agamenon, Atreo-, e hijo de Tiestes, que lo tuvo por medio de un incesto con la propia hija como fórmula para vengarse del hermano que había cocinado a sus hijos, viste un smoking. Ulises usa unas rodilleras de skate. La tragedia ya no está restringida al conflicto entre Atenas y Troya. Nos  toma a todos, todos los días.

Agamenon sacrifica a su hija con la intención de... Tiestes estupra a su hija con la intención de...Mandamos a nuestros hijos a la guerra con la intención de…! Y los hijos muchas veces dan la vida a los padres, al país, orgullosos, como si la muerte valiera más que la vida. Los motivos que mueven a Atenas contra Troya son personales, envidias, celos, frustraciones que parecen menores frente al heroísmo y la bravía de los inocentes, si inocentes hubiera. La venganza, tentativa frustrada de elaboración, cuando no se toma la necesaria distancia crítica - como decían As Cobras,[1] de nostálgicos recuerdos, de L. F. Verissimo -, solamente alcanza las vetas de la repetición especular de lo mismo, mediante la identificación con el perseguidor. Pero si alguien dice algo que parezca ser verdad es tratado como una Casandra que no merece crédito. Héctor, el enemigo honrado, intrépido, viril, equilibrado y tierno, modelo de coraje y también de esposo y padre, dosificado por un notable fair-play, es muerto y asesinado por el pélida Aquiles: muerto porque defendía su Troya y asesinado porque tuvo la osadía de matar a Patroclos, que amaba a Aquiles.

¿Qué hacer cuando los dioses parecen tener sus preferencias y proteger a unos en detrimento de otros? ¿Someterse al destino escrito, desde siempre, en las estrellas? ¿Interrumpir esa repetición, cuyo camino lleva siempre a lo mismo? La consternación de Agamenon es clara: después de haber sido convencido por Menelao de sacrificar a su hija, aún titubea y busca retroceder, pero ya no puede! La tenacidad de su hermano y los ojos ávidos de sangre de la tropa no se lo permiten. Su estructura, prisionera de la mirada del Otro, no le proporciona la distancia crítica necesaria para tolerar la diferencia de una marcha en otro ritmo, en otra dirección.

En cada momento de la vida, de un modo o de otro, tenemos que defender nuestra Grecia y, en esos momentos, tenemos siempre la mirada del Ágora sobre nosotros. Retomar la historia desde un nuevo ángulo, como hace Marco Fronchetti, puede ser la contribución de un ciudadano.



[1] - Crees que la lombriz es asquerosa? - No. – Lombriz es un ser inferior? – De ninguna manera. – Y qué  es lo que le falta a la lombriz? - Nada! - ... – Bueno, tal vez un cierto distanciamiento crítico. (L. F. VERISSIMO, As Cobras.) (traducción libre para el presente texto)

Ilustración: @kikayer


 


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miércoles, 28 de abril de 2021

Performance A Partitura Sinthoma.

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A Partitura Sinthoma é uma versão do Seminário XXIII de Lacan e, ao mesmo tempo, não é. É o catálogo de uma amostra, de uma performance, e ao mesmo tempo não é. O autor é o próprio Jacques Lacan e às vezes ele não é. Mesmo forçando apenas a idéia, é um livro e não é. Quem ainda não está suficientemente informado sobre os destinos extraordinários dos textos em geral e, em particular, da obra lacaniana, pode se surpreender com essas primeiras linhas.

Ricardo Rodríguez Ponte, psicanalista argentino, traduz para o espanhol, numa versão crítica, minuciosa e comparativa, a transcrição do Seminário Le sinthome de Jacques Lacan, psicanalista francês, dedicado à obra de James Joyce, escritor irlandês. Dora García, artista espanhola, produz um experimento admirável sobre as relações entre palavra, voz, escrita, tradução, imagem, som e dança no Museu Reina Sofia, em Madri, na Espanha, entre os meses de março, abril e maio de 2018, intitulado Segunda vez que é sempre a primeira, uma performance que produz e reproduz o livro A Partitura Sinthoma.

Tentando simplificar este quebra-cabeças fenomenal e da perspectiva da psicanálise, este livro é uma tradução - ou uma pluritradução- do Seminário XXIII para um tumulto sistemático de línguas que compõem uma partitura com a qual interpretar os textos lacanianos a cada vez.

O exercício performativo daqueles meses no Reina Sofia, conjurou o aqui e agora dos leitores com o eterno presente da escrita, ao lado da leitura em voz alta, a narração, a dança, a música, as ilustrações, as fotografias, os espaços, objetos, os sujeitos: um performerimplicado lê fragmentos de uma classe de Le sinthoma, enquanto um segundo executa uma coreografia incomum seguindo os desenhos previamente feitos por García.  A voz recupera o protagonismo que teve no curso dos seminários de Lacan, cujos textos são as versões escritas de suas lições, nas quais sua voz fica sepulta. E com isso seu tom, sua cadência, sua ênfase, seus desmaios, seus silêncios, suas interrupções, sua cor, sua temperatura e sua interação afetiva com um futuro público. Tudo adquire um sentido teatral ou musical.

As partituras são sempre interpretadas depois, porque a interpretação sempre vem "depois" da partitura, mas ao mesmo tempo elas são sempre interpretadas pela "primeira vez" porque cada performance é sempre diferente, outra, a cada vez. Foi assim que Dora García pensou num mecanismo que leitores, releitores e tradutores usam o tempo todo toda vez que pegamos um texto intimamente.

Essa versão do Seminário de Lacan foi realizada ao vivo, em grupo, com performers e performados, de maneira igualmente coletiva e laboriosa, mesclando a leitura com a releitura, e ambas com a escrita; intuição com a formulação e verificação de hipóteses de interpretação; a análise das relações internas entre as diferentes partes do texto com as relações que mantém com outros textos que lhe estão relacionados ou com os quais está ligado; a interpretação com a tradução e assim por diante. Trabalho que também dá a palavra novamente à palavra, porque a fala, a leitura e a narração permitem que todas essas diversas atividades interajam e se conectem umas com as outras no coletivo que as realizou. O texto funciona como uma partitura, e leitura e tradução como interpretação.

Ricardo Rodríguez Ponte, junto com muitos psicanalistas e tradutores, dentro da Escuela Freudiana de Buenos Aires, lidaram generosamente para construir uma comunidade de leitores em torno dos textos de Jacques Lacan, numa teimosa resistência a qualquer tentativa de clarificação definitiva das trevas e os múltiplos meandros de uma obra e sua difusão.

A Partitura Sinthoma é um livro. É uma versão do Seminário XXIII de Lacan sobre a versão crítica: estabelecimento, tradução e notas de Rodríguez Ponte e é o catálogo de uma performance de Dora García que nos convida a "ler" Lacan lendo Joyce, mais uma vez.
                                                   

                                                       Carlos Marcos

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Comentario a La Partitura Sinthoma de...¿Lacan? Una traducción plurilingüe. Carlos Marcos

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                                                        Todo es traducible porque nada lo es.                                                                           (Ricardo Rodríguez Ponte)

La Partitura Sinthoma es una versión del Seminario XXIII de Lacan y a un mismo tiempo no lo es. Es el catálogo de una muestra, de una performance y a la vez no lo es. El autor es el mismísimo Jacques Lacan y por momentos no lo es. Incluso —forzando apenas la idea— es un libro y no lo es. Quién no esté aún lo suficientemente informado acerca de los extraordinarios destinos de los textos en general y en particular de la obra lacaniana bien podría asombrarse de estas primeras líneas.

Ricardo Rodríguez Ponte, psicoanalista argentino, traduce al castellano, en una versión crítica, minuciosa y comparada la transcripción del Seminario Le sinthome de Jacques Lacan, psicoanalista francés, dedicado a la obra de James Joyce, escritor irlandés. Dora García, artista plástica española, produce un admirable experimento sobre las relaciones entre la palabra, la voz, la escritura, la traducción, la imagen, el sonido y la danza en el Museo Reina Sofía de Madrid en España entre los meses de marzo, abril y mayo de 2018, titulado Segunda vez que siempre es la primera, una performance que produce y reproduce el libro Partitura el sinthoma.

Tratando de simplificar este fenomenal rompecabezas y desde la perspectiva del psicoanálisis,este libro es una traducción —o una pluritraducción— del Seminario XXIII a un tumulto sistemático de lenguajes que conforman una partitura con la que interpretar los textos lacanianos cada vez.

El ejercicio performático de esos meses en el Reina Sofía conjuró el aquí y ahora de los lectores con el presente eterno de la escritura, junto a la lectura en voz alta, la narración, la danza, la música, las ilustraciones, las fotografías, los espacios, los objetos, los sujetos: Un performerimplicado lee fragmentos de una clase de Le sinthome, mientras tanto un segundo ejecuta una insólita coreografía siguiendo los dibujos hechos previamente por García. La voz recupera el protagonismo que tuvo en el curso de los seminarios de Lacan cuyos textos son las versiones escritas de sus lecciones, en los que su voz queda sepultada. Y con ella su tono, su cadencia, sus énfasis, sus desmayos, sus silencios, sus interrupciones, su color, su temperatura y su interacción afectiva con un auditorio futuro. Todo adquiere así un sentido teatral o musical.

Las partituras siempre se interpretan más tarde, porque la interpretación siempre viene “después”de la partitura, pero al mismo tiempo se interpretan siempre por “primera vez” porque cada interpretación es siempre distinta, otra, cada vez. Así es como lo ha pensado Dora García en un mecanismo que los lectores, relectores y traductores utilizamos todo el tiempo cada vez que tomamos íntimamente un texto.

Esta versión de ese Seminariode Lacan se realizó en vivo, en grupo, con performers y performados, en forma igualmente colectiva y laboriosa, mezclando la lectura con la relectura, y ambas a su vez con la escritura; la intuición con la formulación y la comprobación de hipótesis de interpretación; el análisis de las relaciones internas entre las distintas partes del texto con el de las relaciones que

mantiene con otros textos que le son afines o con los que está conectado; la interpretación con la traducción etcétera. Trabajo que además le da de nuevo la palabra a la palabra, por cuanto el habla, la lectura y la narración permiten que todas estas actividades diversas interactúen y se conecten entre sí en el colectivo que las llevó a cabo. El texto funciona como partitura y la lectura y la traducción como interpretación.

Ricardo Rodríguez Ponte, junto a muchísimos psicoanalistas y traductores, en el seno de la  Escuela Freudiana de Buenos Aires, bregaron generosamente por construir una comunidad de lectores en torno a los textos de Jacques Lacan, en una terca resistencia a todo intento de aclaración definitiva de las oscuridades y los múltiples meandros de una obra y su difusión.

La Partitura Sinthoma es un libro. Es una versión del Seminario XXIII de Lacan sobre la versión crítica: establecimiento, traducción y notas de Rodríguez Ponte y es el catálogo de una performance de Dora García que nos invitan a “leer” a Lacan leyendo a Joyce, una vez más.

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domingo, 10 de enero de 2021

La traducción: cómo se lee a Lacan y cómo se lee en Psicoanálisis. Claudia Bilotta.

(des)encuentro, letraducciones, psicoanálisis No hay comentarios

 

LA TRADUCCIÓN: CÓMO SE LEE A LACAN

Y CÓMO SE LEE EN PSICOANÁLISIS [1]

 







Invitación

Entre otras razones, acepté la invitación porque sí tengo algo para decir respecto del asunto de la traducción en psicoanálisis, es desde el lugar de invitada que podría articularlo. Como invitada entonces, traje para compartir con ustedes una experiencia y una idea.

 La experiencia

Hace ya una considerable cantidad de años, le contaba a quien era mi analista, cómo se había presentado para mí la lectura de Lacan en francés. Entenderán que si lo contaba en tales circunstancias, era porque que lo suponía un problema. No se trataba de una posición respecto de las versiones oficiales sino de algo, que, sin proponérmelo, había resultado como una especie de método a la hora de leer. Me era necesario, antes de abordar el texto en su contenido, hacer un recorrido por su forma. Entonces, luego de buscar las palabras y expresiones desconocidas —no siempre con éxito— me dedicaba a componer antes que, a comprender, a tratar de inteligir la estructura de las frases antes que a captar aquello que decían. De alguna manera, leyendo en francés, me era más soportable, incluso era un hecho casi natural, no comprender en las primeras lecturas. Así, me había acostumbrado a leer las versiones francesas disponibles de los Seminarios, y también a entender, cuando lo conseguía, de a poco. Tal vez por eso, había sido más bien escaso mi contacto con las versiones que de esos textos, había hecho mi analista.

En el curso de esas sesiones fui invitada por Ricardo Rodríguez Ponte, mi analista de entonces, a realizar algunas traducciones. Traducciones que más que “en colaboración”, bien pueden llamarse “en transferencia”.

 

La tesis

La idea que anuncié en los primeros renglones, es ahora la tesis que pongo a consideración de ustedes. Y por ese movimiento, devino tesis: tal vez encuentre en la discusión, en el intercambio de hoy, las objeciones que le permitan avanzar.

Para comenzar a desarrollarla voy a valerme del cuento La carta robada de Edgar Allan Poe. Para los lectores de Lacan no es un cuento más: es el que brinda su nombre al trabajo que encabeza sus Escritos. Esa serie de artículos se ordena en forma cronológica, pero el lugar del Seminario sobre la Carta robada[2], no sigue ese ordenamiento, lo rompe. Tal vez este lugar, tenga algo que ver con que Lacan llamara a sus Escritos: “cartas abiertas”.

El cuento comienza así: “En un desapacible anochecer del otoño de 18… me hallaba en París, gozando de la doble fruición de la meditación taciturna y del nebuloso tabaco, en compañía la de mi amigo C. Auguste Dupin, en su biblioteca (…)”[3]

Comienza así, decía recién, y ahora agrego, comienza así en la versión de Borges. Como ya saben seguramente, hay también una versión de Cortázar, en ella leemos: “Me hallaba en París en el otoño de 18… Una noche, después de una tarde ventosa, gozaba del doble placer de la meditación y de una pipa de espuma de mar, en compañía de mi amigo C. Auguste Dupin, en su pequeña biblioteca o gabinete de estudios (…)”[4]

Las diferencias entre una traducción y la otra, no son más que sutilezas que vuelven reconocible la pluma del traductor detrás de ellas. Borges, Cortázar; cada uno sostiene con el idioma propio y con el idioma inglés, con el texto y su autor, con la literatura y con el público al que dirigen una relación diferente, de modo que la idea de que parten del mismo original, vacila, aunque por supuesto, el cuento que traducen, es el mismo.

Ese cuento tiene también una versión francesa, la versión de Baudelaire. La relación de Baudelaire y Poe, está documentada en la correspondencia del escritor francés. Leemos en la carta que le dirige al crítico de arte Théophile Thoré: “¿Sabe por qué he traducido pacientemente a Poe? Porque era igual a mí. La primera vez que abrí su libro he visto con espanto y arrebato, no sólo los argumentos soñados por mí, sino las frases pensadas por mí y escritas por él veinte años antes.” [5]

Aún capturado por el espejismo de la identidad entre sus pensamientos y los de Poe, Baudelaire deja una pequeña hendija por la que podemos formular una pregunta: Poe escribía en inglés, pero ¿en qué idioma pensaba Baudelaire? Cuentan sus biógrafos que fue su madre, hija de emigrantes franceses a Londres, quien le enseñó el inglés. Sin embargo, el dato resulta escaso para suponerlo pensando en inglés y no en francés.

Esta diferencia tampoco fue captada por los críticos literarios que señalaban a Baudeleaire como un imitador de Poe, al punto de acusarlo de extraer de él su poesía.

¿Es posible pensar “lo mismo” en inglés, francés, alemán o español? Creo que la pregunta ciñe bastante bien un problema relativo a la traducción, y también al psicoanálisis.

En el curso del Seminario Sobre la carta robada, Lacan objeta la traducción de Baudelaire. Para ser más precisa, objeta la traducción de “pulroneid” como “voleé”. Traduciendo así, dice Lacan, Baudelaire traiciona a Poe. Lacan propone en su lugar “en souffrence”. Me veo en el aprieto de tener que proponerles algún término para pasar esa expresión a nuestra lengua (¡aquí rodeada de traductores!) Bien, “en souffrence” admitiría pasar como “pendiente”, “en suspenso”, tal vez “atrasada”, pero notemos que cualquiera sea la elección, perdemos el sufrimiento que asoma en francés. Si optáramos por la literalidad de “en sufrimiento” se perdería bastante de lo que está en juego, y de paso, volvemos a Lacan un poquito extravagante para el lector en nuestra lengua. Dicho de otro modo, se perdería algo del “doble placer” del que venía hablando Poe en su cuento. Recordemos que se trata de una carta que si bien, finalmente llega a destino, hace en el cuento un recorrido generoso a la hora de procurar momentos de tensión en la historia. Se trata de una carta que vale más por la forma de sus desplazamientos, que por su contenido, que además, en ningún momento es revelado.

“En souffrance” proviene de la lectura que Lacan hace del cuento, lo extrae del texto, aunque no está escrito en él. “En souffrance” proviene de los desplazamientos de la carta, de su pasaje de mano en mano, pero esta expresión no está escrita en las palabras del cuento. No está escrita y sin embargo, Lacan la lee.

En el curso del Seminario sobre La ética del psiconálisis, Lacan traductor se mantiene mucho más cerca de las palabras del texto que lee, en esta ocasión, es el Proyecto de una psicología para neurólogos de Freud. En las sesiones que dedica a das Ding, nos pone al corriente, respecto de la dificultad del pasaje de “sache” y “ding” del alemán al francés. Ambos, se traducirían como “chose”. En español ocurre otro tanto, pasarían, ambos, como “cosa”. Deslinda, sin embargo, muy claramente ambos términos, “sache” se articula a la representación; en cambio, das Ding permanece irreductible, extranjera, tanto que pasa al texto francés en alemán. Hoy, en nuestro medio, hablamos de representaciones-cosa, y de das Ding. Una vez más la propuesta, en este caso, la no traducción de das Ding, se despeja de la lectura de Lacan. Ahora, Lacan no traduce pero lee, o mejor dicho; porque lee, no traduce.

Lacan vuelve sobre La carta robada en el curso del Seminario De un discurso que no sería (del) semblante. Esta vez me detengo no en el cuento, sino en el título del Seminario. En la versión de Ricardo Rodríguez Ponte es el que acabo de leer, mientras que en la de Paidós, el título del seminario es: De un discurso que no fuera del semblante.

Como en el cuento de Poe, las diferencias entre uno y otro, son sutiles. Aunque me resulta más difícil explicarlas como marcas de la pluma del traductor porque entiendo que en esas sutilezas se juega algo más que un asunto de estilo, aunque el asunto del estilo no esté ausente. Las sutilezas, la del uso del paréntesis y la de los tiempos del verbo, se apoyan en dos lecturas diferentes, en dos modos diferentes de tratar los problemas que ofrece el texto en cuestión.

Ricardo Rodríguez Ponte, escribe “(del)”. En el prefacio de su “Versión crítica” se encontraría, según nos informa una nota al pie de la primera sesión, la justificación del uso de esos paréntesis. Pero ese prefacio no está disponible. En las fuentes francesas que consulté, no aparecen los paréntesis. Tampoco en una foto (que entiendo, que espero no esté intervenida) en la que se lo ve a Lacan delante del pizarrón, luego de haber escrito allí el título del Seminario.

¿De dónde salen entonces esos paréntesis? Creo que se apoyan justamente en lo que Lacan desarrolla en el Seminario. O mejor, se apoyan en la lectura que Ricardo hace del Seminario. A través de los paréntesis advienen dos modos de leer el título: “De un discurso que no sería del semblante”, y “De un discurso que no sería semblante”.

En cuanto a los tiempos del verbo, Ricardo Rodríguez Ponte sostiene la literalidad del “sería” mientras que, en la versión de Paidós, aparece “fuera”.

“Sería” corresponde al condicional simple indicativo y expresa acciones o situaciones hipotéticas.

“Fuera” corresponde al pretérito imperfecto del subjuntivo. Usualmente se lo encuentra en oraciones exclamativas que expresan un anhelo que no puede realizarse.

Con la elección del verbo, en un título se pone en juego una hipótesis, en el otro un anhelo irrealizable, y en ambos, una lectura de lo que está en juego en el Seminario.

Es decir, y aquí la tesis que vine tratando de argumentar: el traductor lee. Obviar este asunto nos haría caer en un espejismo similar al de Baudelaire. Además, tratándose de psicoanálisis, estamos medianamente advertidos que el origen, aunque aquí se trate del texto original, está si no perdido, al menos complicado. Recordemos, además, que, en el caso de los Seminarios de Lacan, se trata del pasaje de lo oral al escrito. Estamos también advertidos que, en caso que hubiera alguna verdad, no sería la de la oposición verdad-falsedad, sino de la que se devele en la lectura de un texto. En la lista de advertencias, podemos agregar la del mal entendido.

Entonces, el asunto de la traducción en psicoanálisis en general, y de la traducción de los textos de Lacan en particular, nos vuelve sobre el asunto de cómo se lo lee. De cómo se lee a Lacan y de cómo se lee en psicoanálisis. Hacer del texto de Lacan un texto asequible a un público extenso; suavizarlo, volverlo comprensible, podría ser una opción.

En mi caso, tal vez por aquellas primeras lecturas en francés, prefiero las traducciones que permiten seguir las dificultades del texto, sus tensiones. Aquellas que con las herramientas de la lengua propia reconstruyen los problemas del texto. Es decir, las versiones que consideran que de nuestra posición como lectores, somos siempre responsables y por eso, dejan espacio para que un lector aparezca, sin sustraerle la parte que le toca en el “doble placer.”

Para terminar, si traducir es leer, y si leer implica una posición, la traducción en psicoanálisis es un asunto relativo a su política, relativa al modo de hacer que sus textos circulen, relativa al modo de hacer para que las “cartas abiertas”, las cartas “en souffrence” lleguen a destino.



[1] Texto leído en el (Des)encuentro de Letraducciones por Zoom en pandemia. Junto a Teresita Pullol, Carlos Marcos, Horacio Gómez, Lionel Klimkiewicz y Lucas Petersen. Sábado 19 de septiembre 2020.

[2] cf. Jacques Lacan. El seminario sobre La carta robada. En: Escritos I. Buenos Aires: Siglo XXI editores, 1988. pág. 5-55.

[3] Edgar Allan Poe. La carta robada. Madrid: Siruela, 1985. Traducción de Jorge Luis Borges. También pueden consultarse las versiones de Julio Cortázar, Alejandro Jockl, J. Farrán y Mayoral y Joseph Club, entre otras. Disponibles en: http://lamaquinadeltiempo.com

[4] Edgar Allan Poe. La carta robada. Madrid: Alianza, 1998.

[5] Charles Baudelaire. Il vulcano malato. Roma: Fazi Editore, 2007, p. 331

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Habitando el sentimiento lingüístico nombrado en El malestar en la cultura, nos adentramos en los instersticios de la traducción EN psicoanálisis, intentando real-izar el pasaje de una lengua a otra, en transferencia con la obra de Freud y Lacan. Nuestro trabajo transita la experiencia del (des)encuentro de las lenguas Traducción visual: animación de Nico Mobi; música original Pengy SoundCloud

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"En las vacaciones de 189...emprendí una excursión por la montaña,con el propósito de olvidar durante algún tiempo la medicina, y especialmente las neurosis..." Así comienza Freud su relato del caso Catalina, y leemos la transferencia en la montaña. En la pandemia de 2020... podríamos comenzar el relato hoy, la montaña y el afuera detrás de la ventana, más que nunca, pero la transferencia, siempre, instalándose. Por esta traducción visual agradecemos la animación de Nico Mobi y la música original de Pengy SoundCloud

6 DE MAYO DE 2020

En el atípico año 2020 celebramos el nacimiento de Sigmund Freud. Esta vez, una traducción visual fue posible gracias a la animación de Nico Mobi, su cámara y su disposición.
"Mi teoría de la traducción, en abstracto, es: “Todo es traducible porque nada lo es”. En ese punto, me siento borgiano. Los idiomas son inconmensurables. Eso es lo ideal. Dos idiomas son dos modos de concebir el universo" (Ricardo Rodriguez Ponte, Lapsus Calami N4)

APENAS PENSA ARNALDO ANTUNES

Soy un artista de las palabras...

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